Rodrigo Sorogoyen no suele dar tregua a sus personajes, y en ‘El ser querido’ tampoco se la da a su protagonista. Javier Bardem interpreta a Esteban Martínez, un director de cine consagrado y polémico que reencuentra a su hija Emilia (Victoria Luengo) tras años de distancia, y lo hace construyendo un hombre tan magnético como difícil de sostener la mirada.
Un personaje que no busca caer bien
Lo interesante de la interpretación de Bardem no es solo su intensidad, sino su negativa a suavizar a Esteban en ningún momento. Es un padre ausente, un director que ha construido su prestigio sobre la base de no rendir cuentas a nadie, y la película no le concede ni un solo gesto de redención fácil. La crítica que ha seguido su recorrido desde Cannes ya ha comparado esta interpretación con la que Bardem hizo en ‘No country for old men’ — no por el personaje en sí, sino por esa misma capacidad de resultar perturbador sin levantar apenas la voz.
Luengo, el contrapeso necesario
Victoria Luengo sostiene la otra mitad de la película con un registro completamente distinto: contenido, herido, siempre a punto de estallar sin llegar a hacerlo del todo. La química entre ambos no busca la reconciliación fácil que uno podría esperar de una historia de padre e hija — al contrario, cuanto más tiempo pasan juntos, más evidente se hace todo lo que la separación no llegó a curar.
Por qué funciona
Sorogoyen filma los silencios entre ambos con la misma tensión que reserva normalmente para sus thrillers, y ahí está la clave de por qué ‘El ser querido’ funciona tan bien: no necesita levantar la voz para doler. Es una de las películas españolas más sólidas del año, y buena parte de esa solidez descansa en una interpretación de Bardem que no se olvida fácilmente.
