Pocas anécdotas de rodaje se repiten tanto como esta: que Stanley Kubrick hizo repetir a Shelley Duvall la escena del bate de béisbol en las escaleras de ‘El Resplandor’ (1980) nada menos que 127 veces. El dato circula desde hace años como prueba del perfeccionismo (o la crueldad, según quién lo cuente) del director. El problema es que, cuando se rasca un poco, esa cifra concreta empieza a no cuadrar del todo.
El récord Guinness real es de otra escena
La confusión empieza por algo tan simple como que el Guinness World Record a «más repeticiones de una escena con diálogo» de ‘El Resplandor’ no pertenece a la escena del bate, sino a otra: el momento en que Dick Hallorann (Scatman Crothers) le explica a Danny (Danny Lloyd) qué es «el resplandor» y le advierte sobre la habitación 237. Esa escena, de apenas cinco minutos, se repitió oficialmente 148 veces según el propio Guinness — más que las 127 que se atribuyen habitualmente a Duvall.
Una cifra que nadie del rodaje confirma
Sobre la escena de Duvall, quienes sí estuvieron en el set dan una versión distinta. El operador de Steadicam Garrett Brown y el ayudante de montaje Gordon Stainforth han sostenido que la escena se rodó, en realidad, unas 35 o 45 veces — bastantes menos que la cifra que se ha popularizado. Ninguno de los dos ha explicado en detalle de dónde salió exactamente el número 127, solo que a ellos no les cuadra.
La investigación que apunta a un malentendido
El cineasta Lee Unkrich, que dedicó años a documentar la producción de la película, ha planteado una explicación bastante razonable: la cifra de 127 podría venir de confundir ensayos con tomas reales, algo fácil de entender teniendo en cuenta que Kubrick ensayaba muchísimo como parte de su proceso. Según su propia investigación, la escena con más repeticiones documentadas de toda la película fue en realidad otra completamente distinta — el travelling inicial que sigue a Jack, Wendy y el gerente del hotel hacia el Gran Salón de Baile —, con 66 tomas.
Lo único que sí está confirmado
Lo que nadie discute es que rodar con Kubrick era, cuando menos, agotador. La propia Duvall lo resumió en una frase que sí está bien documentada: «no imprime nada hasta al menos la toma 35». Puede que el número exacto de la escena del bate nunca se termine de aclarar del todo, pero esa frase explica por qué la leyenda de las 127 tomas ha sobrevivido tanto tiempo sin que a nadie le extrañara demasiado.
