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El final de ‘Chinatown’ que Robert Towne nunca dejó de cuestionar a Roman Polanski, 52 años después

‘Chinatown’ (1974) está considerada uno de los mejores guiones jamás escritos para el cine, y sin embargo el final que todos recordamos…

Roman Polanski

‘Chinatown’ (1974) está considerada uno de los mejores guiones jamás escritos para el cine, y sin embargo el final que todos recordamos —ese «Olvídalo, Jake, es Chinatown»— no es el que escribió su guionista, Robert Towne. Fue Roman Polanski quien lo reescribió casi por completo, y la disputa entre ambos por esa decisión nunca terminó de cerrarse del todo, más de cinco décadas después del estreno.

Dos finales completamente distintos

En el guion original de Towne, Evelyn Mulwray lograba matar a su padre, el magnate Noah Cross, y sobrevivía junto a su hija. Era un final duro pero con un resquicio de justicia. Polanski lo rechazó de plano: quería que Evelyn muriera a manos de la policía, que Cross se saliera con la suya y que Jake Gittes se quedara sin poder hacer nada al respecto. Para el director, un desenlace más esperanzador traicionaba el tono de todo lo anterior y convertía la película en un thriller convencional.

Según ha contado el propio Polanski, discutió con Towne prácticamente cada día durante las ocho semanas que pasaron reescribiendo el guion juntos en 1973, y el final fue el punto de mayor fricción entre ambos. Llegado el momento, Polanski se impuso y reescribió esa parte casi en solitario.

Robert Towne, guionista de ‘Chinatown’

Un desacuerdo que ninguno de los dos ha ocultado

Lo inusual del caso de ‘Chinatown’ es que no se trata de un rumor sin confirmar, como ocurre con otras anécdotas de rodaje: ambos han hablado abiertamente de la disputa en entrevistas y memorias a lo largo de los años. Polanski ha defendido siempre que un final feliz habría sido, en sus palabras, casi una traición al espíritu de la historia. Towne, por su parte, ha seguido sosteniendo que su versión respetaba mejor a sus personajes, especialmente a Evelyn, y que el cambio la convertía en poco más que una víctima.

La historia tiene un trasfondo amargo: cuando Polanski reescribió el guion en 1973, todavía estaba asimilando el asesinato de su mujer, la actriz Sharon Tate, embarazada de su hijo, a manos de la familia Manson en 1969. En una entrevista incluida en la edición en DVD de la película, el propio director explicó que el filme necesitaba esa visión sin redención posible para tener sentido.

Con el tiempo, el final de Polanski se ha convertido en una de las razones por las que ‘Chinatown’ sigue estudiándose como ejemplo de cómo romper las convenciones del cine negro clásico. Towne llegó a reconocer públicamente, años después, que Polanski había acertado con el cambio, aunque también ha seguido explicando en entrevistas por qué su Evelyn Mulwray original merecía sobrevivir.