Rumer Willis, actriz e hija mayor de Bruce Willis, ha hablado sobre cómo convive su familia con la demencia frontotemporal que padece el actor desde su diagnóstico en 2023. «Extraño mucho a mi papá. Extraño una versión diferente de quien era», ha declarado, en unas palabras que han circulado ampliamente en redes en los últimos días.
Pruebas genéticas por miedo a la herencia
Rumer, de 37 años, ha explicado que decidió someterse a pruebas genéticas tras el diagnóstico de su padre: «Está claro que hay factores genéticos en mi familia», ha dicho, añadiendo que a veces «es aterrador conocer las respuestas», pero que prefiere tener la información porque «te da poder» y le permite compartirla con su médico. Bruce Willis, de 71 años, recibió primero un diagnóstico de afasia en 2022, que un año después se concretó en demencia frontotemporal, una enfermedad neurodegenerativa que afecta progresivamente al lenguaje, la personalidad y el comportamiento, y que fue la que obligó al actor a retirarse de la interpretación.
Una familia que sigue arropándolo
A pesar de la progresión de la enfermedad, la familia Willis mantiene una presencia constante en la vida del actor, que recibe cuidados especializados las 24 horas en un entorno adaptado para darle estabilidad. Uno de los momentos más celebrados de este verano fue su presencia en la boda de otra de sus hijas, Tallulah Willis, celebrada en Idaho a finales de julio. Su exmujer Demi Moore, con quien tuvo a Rumer, Scout y Tallulah, y su actual esposa, Emma Heming Willis, madre de sus hijas Mabel y Evelyn, comparten desde el diagnóstico un mismo objetivo: mantener a Willis rodeado de su familia el mayor tiempo posible. Heming Willis, de hecho, se ha convertido en los últimos años en una voz pública sobre el cuidado de enfermos de demencia, compartiendo abiertamente cómo la enfermedad transforma no solo a quien la sufre, sino a todo su entorno.
El legado de un icono del cine de acción
Willis anunció su retirada de la interpretación en marzo de 2022, tras más de cuatro décadas de carrera. Saltó a la fama con la serie ‘Luz de luna’ en los años 80, papel que le valió un Globo de Oro y un Emmy, y se convirtió después en una de las grandes estrellas del cine de acción de Hollywood gracias a la saga ‘Jungla de cristal’, que arrancó en 1988 con John McClane y lo convirtió en sinónimo del héroe de acción imperfecto, cínico y con sentido del humor, muy alejado del arquetipo musculoso que dominaba el género en esa época. Su filmografía incluye también títulos tan distintos como ‘Pulp Fiction’, de Quentin Tarantino, ‘El sexto sentido’, de M. Night Shyamalan, o ‘Doce monos’, de Terry Gilliam, que confirmaron su capacidad para moverse entre el gran blockbuster y el cine de autor con la misma solvencia, algo que muy pocas estrellas de acción de su generación lograron sostener durante tantos años. Ese recorrido, de la comedia romántica televisiva al policiaco de Nueva York y de ahí al thriller psicológico, es lo que ha convertido su despedida en una de las más sentidas del Hollywood reciente, más allá de lo que suponga cada nueva declaración familiar sobre su estado de salud.
