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La frase de tres palabras que convirtió el rodaje de ‘Con faldas y a lo loco’ en una pesadilla para Billy Wilder

‘Con faldas y a lo loco’ (1959) está considerada una de las mejores comedias de la historia del cine, pero su rodaje…

Marilyn Monroe en el tráiler de 'Con faldas y a lo loco' (1959, dominio público)

‘Con faldas y a lo loco’ (1959) está considerada una de las mejores comedias de la historia del cine, pero su rodaje estuvo marcado por un problema tan absurdo como real: Marilyn Monroe fue incapaz, durante días, de pronunciar correctamente una frase de solo tres palabras: «It’s me, Sugar» («Soy yo, Sugar»).

Una frase imposible

Según ha contado el propio reparto y equipo a lo largo de los años, Monroe repetía una y otra vez variaciones erróneas de la línea —«Sugar, it’s me» o «It’s Sugar, me»— sin lograr decirla en el orden correcto. Las cifras exactas varían según la fuente que se consulte, entre 40 y cerca de 60 tomas, pero todas coinciden en que fue, con diferencia, el momento que más tiempo consumió de todo el rodaje: una escena de apenas unos segundos que se convirtió en una auténtica prueba de paciencia para Billy Wilder. Algo muy similar ocurrió con otra línea igual de sencilla, «Where’s the bourbon?» («¿Dónde está el bourbon?»), que Monroe también tuvo enormes dificultades para pronunciar con naturalidad.

El truco para salvar la escena

Ante la imposibilidad de que Monroe memorizara el texto de forma convencional, el equipo recurrió a esconder la frase escrita a la vista de la actriz —dentro del cajón que su personaje debía abrir en la escena, o en una pizarra fuera de plano, según las versiones— para que pudiera leerla en el momento sin que se notara en cámara. El propio director llegó a bromear amargamente sobre la experiencia, preguntándose en voz alta si Marilyn era «una persona o uno de los mejores productos que ha fabricado DuPont jamás».

Lo que Wilder dijo después

Pese a la frustración evidente durante el rodaje —llegó a decir que tenía «pecho de granito, desafiaba la gravedad y un cerebro como el queso suizo, lleno de agujeros»—, Wilder terminó reconociendo años más tarde el mérito real de lo que Monroe conseguía pese a todo: «Cualquiera puede recordarse las líneas, pero hace falta una auténtica artista para llegar al set sin sabérselas y aun así ofrecer la interpretación que ella ofreció». De hecho, aseguró en broma que ni su médico ni su psiquiatra le recomendaban repetir la experiencia de volver a rodar con ella.

Una anécdota que sigue viva 65 años después

La escena de la playa de la película, cargada de diálogo complicado, se rodó en apenas veinte minutos sin apenas fallos por parte de Monroe, lo que confirma que su dificultad no era generalizada, sino que se concentraba en momentos muy concretos y aparentemente triviales. Esa contradicción —una actriz capaz de bordar escenas largas y complejas, pero bloqueada ante tres palabras sueltas— es precisamente lo que ha convertido esta anécdota en una de las más repetidas del Hollywood clásico, y en 2018 llegó incluso a inspirar un episodio completo de la antología británica de comedia ‘Urban Myths’, titulado ‘Marilyn Monroe & Billy Wilder’, con Gemma Arterton dando vida a Monroe y James Purefoy en el papel del director. La propia existencia de ese episodio, más de medio siglo después del rodaje original, es la mejor prueba de hasta qué punto una simple frase de tres palabras terminó formando parte de la mitología de Hollywood tanto como la propia película que la contiene.