La productora Elastica Films ha confirmado oficialmente que ‘La Bola Negra’, la nueva película dirigida por Javier Calvo y Javier Ambrossi, llegará a los cines de toda España el 25 de septiembre de 2026. El largometraje, que recientemente se alzó con el premio a la Mejor Dirección en el Festival de Cannes 2026, ha centrado gran parte de su atención mediática en la decisión de rodar en escenarios originales vinculados directamente a la biografía del poeta granadino. Entre estas localizaciones destaca de manera sobresaliente la propia Huerta de San Vicente, convertida hoy en una concurrida casa-museo dentro del parque urbano que lleva el nombre del autor. Esta elección geográfica busca aportar un anclaje físico y documental sin precedentes a una producción que reconstruye los momentos más determinantes y trágicos de la historia contemporánea española a través de la vida de tres hombres homosexuales en 1932, 1937 y 2017.
Un rodaje milimétrico en las calles históricas de Granada
Las labores de grabación se han extendido por diversos enclaves muy específicos del callejero histórico de Granada capital durante los últimos meses de producción. El equipo técnico adaptó la emblemática Plaza de Santa Ana y los alrededores de la concurrida Plaza Nueva para recrear con exactitud la España de los años 30 durante las complejas secuencias de un estallido revolucionario en plena Segunda República. Adicionalmente, las cámaras de la producción se desplazaron por las intrincadas calles del tradicional barrio del Albaicín y por los frondosos jardines y exteriores del palacete decimonónico conocido como el Carmen de los Mártires. Estas localizaciones urbanas han servido para dar forma visual al trasfondo político y social que condicionó de manera irreversible la trayectoria artística y personal del escritor andaluz antes del estallido bélico que paralizó al país.
La historia centenaria de la residencia estival lorquiana
El hito más significativo de la fase de producción ha sido el permiso concedido para rodar dentro de la Huerta de San Vicente, la finca donde la familia del poeta pasaba tradicionalmente sus periodos vacacionales entre 1926 y 1936. La propiedad fue adquirida formalmente el 27 de mayo de 1925 por el padre del autor, Federico García Rodríguez, quien decidió rebautizar el terreno como homenaje directo a su esposa, Vicenta Lorca Romero. La coincidencia temporal ha sido notable, ya que el equipo de la película comenzó a trabajar en este espacio casi exactamente un siglo después de aquella firma notarial original. Isabel García Lorca, hermana del poeta, describió así la finca años después: «Aquella casa y la huerta la recibimos, yo creo que con esa intención la compró mi padre, como un juguete, como una distracción, viniendo del gran campo abierto, de una vida verdaderamente rural. Aquello era otra cosa. Era un campo habitado, civilizado, hecho a la medida del ser humano».
Entre las paredes de esta casa solariega, el dramaturgo redactó de manera total o parcial algunas de las piezas más influyentes de la literatura dramática y lírica del siglo XX español. En ese entorno tranquilo nacieron textos tan fundamentales como ‘Así que pasen cinco años’ en 1931, el drama rural ‘Bodas de sangre’ en 1932, la tragedia ‘Yerma’ en 1934 y el poemario ‘Diván del Tamarit’ compuesto a lo largo de varios años. Además, este recinto físico albergó las últimas jornadas en libertad del creador antes de producirse su arresto domiciliario en la residencia de su amigo Luis Rosales y su posterior y trágico fusilamiento en agosto de 1936 en las inmediaciones de Víznar, al inicio de la Guerra Civil española.
El origen literario y teatral de un proyecto cinematográfico ambicioso
El argumento central de la película toma como punto de partida material literario muy fragmentado y de alto valor simbólico para la cultura nacional. El libreto se fundamenta en un texto inacabado del propio Federico García Lorca titulado exactamente igual que la cinta y del que el autor únicamente llegó a redactar cuatro páginas antes de ser asesinado. Para completar la dramaturgia del largometraje, los directores han contado con la colaboración directa de Alberto Conejero como coguionista, adaptando también las premisas de su aclamada obra teatral ‘La piedra oscura’. Esta conexión entre el legado manuscrito del poeta malogrado y las nuevas dramaturgias contemporáneas define la ambición artística de una obra que aspira a conectar el pasado trágico de la España republicana con las inquietudes de las generaciones actuales en torno a la memoria histórica y la diversidad.
