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Imanol Arias, actor, 70 años: «Mi madre salió con 14 años de Riaño, León, a servir, para sacarnos adelante»

A veces, el camino que una persona recorre a lo largo de su vida adulta no se parece en nada al plano…

Imanol Arias recibe la Espiga de Honor en la 59ª Seminci de Valladolid, 2014 (Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0)

A veces, el camino que una persona recorre a lo largo de su vida adulta no se parece en nada al plano que trazaron sus mayores en la infancia. El conocido actor Imanol Arias, que forma parte de la memoria sentimental de millones de espectadores gracias a su inolvidable Antonio Alcántara en la longeva serie de RTVE ‘Cuéntame cómo pasó’, cumple 70 años en un momento de plena madurez personal y profesional. Nacido en la localidad leonesa de Riaño pero criado principalmente en el País Vasco, el intérprete ha reflexionado recientemente sobre el peso invisible de la sangre, los sacrificios de la generación anterior y cómo los sueños de un padre obrero chocaron frontalmente contra la vocación artística de un joven que prefería recitar versos a ajustar piezas metálicas en un taller industrial.

El orgullo de las raíces y el sacrificio familiar

La perspectiva que otorgan las siete décadas de vida permite comprender que los orígenes nunca se abandonan del todo, por mucho que uno intente marchar lejos para buscar su propia fortuna. Imanol Arias resume este vínculo inquebrantable señalando que «la vida es un ciclo que se va abriendo y cerrando. Por momentos te puedes despistar con otras cosas, pero al final aflora lo que eres. Al final te acabas pareciendo a tus padres, a tus raíces». En el centro de esa memoria familiar se encuentra la figura de su madre, quien tuvo que marchar muy joven de su pueblo natal para buscar un porvenir en condiciones sumamente adversas. El actor recuerda con emoción que «todo tiene que ver con el amor que te den tus padres y con el sentido de la vida y de la educación que te transmitan. La obligación que tenemos es darles ejemplo a nuestros hijos, como mi madre hizo conmigo. Ella salió con 14 años, de Riaño, León, a servir, para sacarnos adelante. Y eso es lo que te queda dentro. Luego volvió en un Mercedes como la madre de Imanol Arias y eso me enorgullece».

El taller mecánico que su aita soñaba para él

Cuando el joven Imanol Arias decidió marchar a Madrid para intentar abrirse paso en el mundo de la interpretación, lo hizo completamente en contra de los planes de estabilidad que su familia había ideado para su futuro. El propio intérprete reconoce con cercanía que «no aceptaba que yo estuviera allí, para él yo había ido a estudiar peritaje e ingeniería». Aquella incomprensión inicial respondía a una aspiración muy concreta y terrenal que su progenitor albergaba para él, muy alejada de la inestabilidad de los escenarios y los focos. Evocando aquellos días de juventud, el actor relata cómo su aita verbalizaba sus expectativas con estas palabras: «Mi padre tenía un sueño muy concreto para mí, sobre todo cuando vio que yo no era el típico técnico que está todo el día arreglando cosas. […] ¿Sabes cuál era mi sueño? Que sacaras maestría, pero como ibas a ser mal tornero… que hicieras métodos. […] Ese era, para él, mi gran futuro: una implementación del ritmo de trabajo, muy manual».

Equipo técnico y artístico de ‘Cuéntame cómo pasó’ en el rodaje / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0

La revelación en la Universidad Laboral de Éibar

El giro definitivo hacia la interpretación no vino de una vocación repentina en solitario, sino de la mirada atenta de unos profesores que supieron leer entre líneas las verdaderas aptitudes del muchacho. Durante su etapa en la Universidad Laboral de Éibar, donde suspendió inicialmente el primer año de sus estudios técnicos, el rumbo de su existencia cambió gracias a una recomendación providencial. Imanol Arias recuerda que «a mi padre le dijeron: en la Universidad Laboral no va a llegar a peritaje ni de coña, pero hay un grupo de teatro muy interesante que le puede ayudar». Aquella sugerencia académica supuso el descubrimiento de un refugio expresivo que le valió ser becado al segundo año tras ganar un premio nacional universitario de teatro, un espaldarazo definitivo que hizo que, con apenas 17 años, empezara a tomarse el oficio de actor como una vocación seria y absorbente.

Madrid, la penuria económica y la nueva etapa como abuelo

Los primeros tiempos en Madrid no estuvieron alfombrados de alfombras rojas ni de contratos seguros, sino marcados por una precariedad cotidiana que curtió su carácter artístico. El protagonista recuerda que aquellos años se sostenían gracias a una «pensión, un paquete de Ducados, comida del mediodía —liviana, pero era jamón asado, panceta—, y por la noche un bocadillo con agua, con el pan recién hecho hinchándote la tripa», hasta que su primera gran oportunidad profesional despuntó sobre las tablas del Teatro de la Zarzuela. Hoy en día, con 70 años recién cumplidos, continúa en activo recorriendo los escenarios teatrales de toda España con su última obra y disfrutando de un sosiego familiar inédito. Al hablar de su faceta más reciente, reconoce abiertamente que ser abuelo «es una sensación maravillosa. Estoy muy contento. Nunca pensé que iba a ser así», cerrando un círculo vital donde el reconocimiento del público convive con la paz íntima de saberse en casa.