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El guion que Dan Aykroyd escribió para su mejor amigo y que ‘Los Cazafantasmas’ terminó convirtiendo en un fantasma real

Antes de ser la comedia sobrenatural que todos conocemos, 'Los Cazafantasmas' (1984) fue un guion escrito para dos amigos de 'Saturday Night Live'. Uno de ellos murió antes de poder rodarla — y su presencia terminó colándose en la película de todos modos.

El guion que Dan Aykroyd escribió para su mejor amigo y que 'Los Cazafantasmas' terminó convirtiendo en un fantasma real

National Archives and Records Administration (dominio público) / Wikimedia Commons

‘Los Cazafantasmas’ (1984) es, para la mayoría, la comedia de los monos de protones, el hombre de malvavisco gigante y esa frase que todo el mundo recuerda de memoria. Lo que no es tan conocido es que la película nació como un proyecto muy distinto, pensado para dos amigos concretos de ‘Saturday Night Live’ — y que uno de ellos nunca llegó a verla terminada.

Un guion escrito para él y para John Belushi

Dan Aykroyd empezó a escribir el primer borrador a finales de 1981, bajo el título ‘Ghost Smashers’. No se parecía en nada a la película que se estrenó tres años después: transcurría en 2012, incluía viajes en el tiempo, saltos entre dimensiones y un tono mucho más oscuro y ambicioso, con «algún tipo de aparición o monstruo en casi cada página», según ha contado el propio director Ivan Reitman. El plan de Aykroyd era protagonizarla junto a John Belushi, su compañero en ‘Saturday Night Live’ y coprotagonista de ‘The Blues Brothers’ — una especie de segunda gran colaboración entre los dos, con Belushi en el papel que terminaría siendo Peter Venkman. En aquella primera versión no había un solo equipo de cazafantasmas en Nueva York, sino varios grupos rivales operando en distintos planetas y dimensiones, con presupuestos de ciencia ficción que ningún estudio habría aprobado jamás para una comedia.

La muerte de Belushi y la reescritura para Bill Murray

El plan se rompió el 5 de marzo de 1982: John Belushi murió de una sobredosis en Los Ángeles, con 33 años, mientras Aykroyd todavía tenía el guion a medio terminar. Tras su muerte, Aykroyd le enseñó ese borrador incompleto a otro viejo amigo de ‘SNL’, Bill Murray, a quien le gustó la idea, aunque antes de que el papel recayera definitivamente en él, el propio Aykroyd llegó a plantearle también el guion a Richard Pryor como posible sustituto de Belushi. El proyecto se reescribió por completo —de la mano también del guionista y actor Harold Ramis— para acercarlo a Nueva York, recortar el presupuesto de ciencia ficción desbordada y convertirlo en la comedia que finalmente llegó a los cines en 1984, con Murray ya como Venkman.

National Archives and Records Administration (dominio público) / Wikimedia Commons

Slimer, el fantasma con el apetito de Belushi

Pero el propio Aykroyd nunca dejó de pensar en Belushi mientras terminaba la película, y ese recuerdo se coló en la pantalla de una forma que muy pocos espectadores identifican a simple vista. El primer fantasma que los protagonistas intentan capturar, ese ectoplasma verde y glotón que todo el mundo conoce como Slimer, aparecía ya en los primeros borradores bajo el apodo de «The Onion Head» —el equipo de rodaje lo llamaba así, medio en broma, por el hedor que desprendía su diseño—. Décadas después, en varias entrevistas, Aykroyd ha reconocido abiertamente el paralelismo: «Slimer estaba ya en el primerísimo primer borrador. Lo llamábamos… The Onion Head. Siempre tuvo esos rasgos: siempre fue una especie de vestigio de alguien a quien le gustaba disfrutar de la vida. A menudo pienso que quizá era Belushi, que había vuelto. Porque John tenía esas ganas de vivir, ese apetito por las cosas. Y Slimer siempre tuvo ese rasgo de tragárselo todo y dejar que se le escurriera todo por dentro. Es raro que ahora tenga su propia serie».

El propio Ivan Reitman llegó a señalar el mismo parecido con otro personaje, y la instrucción llegó hasta el equipo de efectos: se le pidió al escultor de efectos visuales Steve Johnson que terminara de darle a «Onionhead» rasgos más parecidos a los de Belushi durante el proceso de diseño. Slimer recordaba, según Reitman y Aykroyd, al Bluto que Belushi había interpretado en ‘Animal House’ (1978) —el mismo espíritu descontrolado y hambriento de vida, ahora convertido en fantasma verde—. No es un dato que la película explique en ningún momento; es un homenaje que solo existe si se sabe dónde buscarlo, escondido dentro de una criatura que hoy es sobre todo un reclamo de merchandising infantil.

Un fantasma que sigue vivo

Cuarenta años después, Slimer ha tenido su propia serie de animación derivada, ‘The Real Ghostbusters’ (1986-1991), donde pasó de villano ocasional a mascota casi oficial del equipo; ha vuelto a aparecer en ‘Los Cazafantasmas: Más allá’ (2021) y en ‘Los Cazafantasmas: Imperio helado’ (2024), y sigue siendo, junto al logo de la ecto-1, una de las imágenes más reconocibles del cine de los años ochenta. Pero detrás de ese verde brillante hay algo más que una gag visual: es el rastro de un guion pensado originalmente para dos amigos, que uno de ellos nunca llegó a rodar. Aykroyd ha tardado décadas en decirlo tan abiertamente como lo hace ahora, pero la conexión estuvo ahí desde el primer borrador de 1981, mucho antes de que nadie supiera que la historia terminaría siendo, también, una manera de despedirse.