Si necesitas una película que te haga sonreír sin sentirte culpable, que juegue con tus emociones de forma inteligente y cálida, Anyone But You es exactamente lo que tienes que ver ahora. Sydney Sweeney y Glen Powell son dos ex que se ven obligados a fingir ser pareja en una boda en Hawái. El concepto es simple: dos personas que se odian fingen que se aman. Lo que sucede después es una sorpresa que la película maneja con una precisión que rara vez ves en las comedias románticas.
Lo que hace que Anyone But You destaque es que no fuerza la química ni manipula emocionalmente. La película deja que sus personajes sean complicados, que tengan razones legítimas para estar enfadados, y luego permite que la verdad emerja lentamente. Sweeney es brillante — inteligente, fuerte, con un sentido del humor afilado como un vidrio. Powell es el contrapeso perfecto: aparentemente superficial, pero con una vulnerabilidad que se filtra poco a poco.
Una Comedia Romántica Para los que Creían Haber Dejado de Creer
La directora Will Glodell mantiene el ritmo correcto, sin acelerar demasiado ni detenerse donde debería avanzar. La boda en Hawái es el telón de fondo perfecto — visualmente hermosa, pero también claustrofóbica en los momentos importantes. La película entiende que el drama real no viene de la mentira, sino de la verdad que emerges cuando intentas mentir.
Disponible en Netflix, Anyone But You (2023) es ese tipo de película que ves un viernes por la noche esperando algo ligero, y terminas pensando en ella una semana después. No es revolucionaria, pero es honesta. Y en el cine actual, eso es suficientemente raro como para ser especial.
¿Ya la viste? ¿Crees que la mejor química es aquella que surge cuando menos la esperas?
