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Muere a los 85 años José Luis García Sánchez, el director que le dio a España el Oso de Oro con Las truchas

El cine español ha perdido hoy a uno de sus cronistas más certeros. José Luis García Sánchez ha fallecido este domingo 25…

José Luis García Sánchez, director de cine español (foto de archivo, EFE/R. García)

El cine español ha perdido hoy a uno de sus cronistas más certeros. José Luis García Sánchez ha fallecido este domingo 25 de octubre en Madrid a los 85 años, según ha confirmado la Academia de Cine. Nacido en Salamanca el 22 de septiembre de 1941, debutó en el largometraje con El amor feroz (1975) y dirigió más de 30 películas, convirtiéndose en una de las voces más reconocibles de la sátira social del cine español.

Su nombre quedó inscrito para siempre en la historia del cine patrio en 1978, cuando Las truchas se alzó con el Oso de Oro en el 28º Festival de Berlín — compartido ese año con Las palabras de Max, de Emilio Martínez-Lázaro, y el corto Ascensor, de Tomás Muñoz. La película, una afilada disección de la burguesía española, sigue considerada hoy como su obra más valorada por la crítica.

Dos Goya y un Óscar para España

García Sánchez no se limitó a dirigir. Como guionista, ganó dos premios Goya: por el libreto de Belle Époque (1992), que escribió junto a Rafael Azcona y Fernando Trueba y que además le dio a España su único Óscar a la mejor película de habla no inglesa hasta esa fecha, y por el de Tirano Banderas. Con Azcona formó además una de las parejas creativas más prolíficas del cine español, firmando juntos guiones como los de El vuelo de la paloma, Suspiros de España (y Portugal) y Siempre hay un camino a la derecha.

Como director, dejó también La corte de Faraón (1985), una comedia musical que adaptó la zarzuela homónima y se convirtió en una de las películas más citadas del cine español de los 80 por su mezcla de humor, picardía y crítica social — el mismo tono afilado que ya había mostrado en Las truchas siete años antes. Fuera del cine, también dirigió montajes teatrales, entre ellos una versión española de El beso de la mujer araña.

Su hijo, Víctor García León, siguió sus pasos y es hoy también director de cine, prueba de que su mirada sobre España se transmitió de una generación a la siguiente. En su última aparición pública, en el documental La memoria del cine, le preguntaron si pensaba a menudo en la muerte. Respondió con la misma ironía que marcó toda su obra: «Yo no, pero ella sí piensa en mí.» Sobre su propio oficio, solía resumirlo con una frase aún más breve: «Es el oficio más bonito del mundo.»

La noticia de su muerte ha generado una ola de reacciones en la prensa cultural española, con decenas de medios — desde RTVE y El País hasta la Academia de Cine — repasando hoy mismo su legado como un «cronista de su tiempo», capaz de retratar la sociedad española de la Transición y la democracia con un humor que nunca perdía el filo crítico.

Pocos cineastas españoles lograron combinar, como él, la comedia popular con la mirada incómoda sobre las costuras del país. Mientras otros directores de su generación optaron por el drama solemne para hablar de la Transición, García Sánchez eligió la carcajada afilada — y esa decisión, más de cuatro décadas después, sigue siendo la razón por la que sus películas se mantienen vivas en las filmotecas y en la memoria de quienes las vieron en pantalla grande.

Lucía Prats

Lucía es la firma de PlotTwist para la actualidad de cine y series: estrenos, cancelaciones, taquilla y todo lo que se mueve en las plataformas.

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