El Premio Nacional de las Letras Españolas 2026 ha vuelto a poner el foco sobre uno de los autores más difíciles de clasificar de la literatura en español. Enrique Vila-Matas lleva más de cuatro décadas difuminando la frontera entre la novela, el ensayo y la crónica personal, y su obra está traducida a cerca de treinta idiomas. Si el premio te ha dejado con ganas de empezar a leerlo — o de volver a él —, esta es una selección de los libros por los que normalmente se entra en su universo.
Las novelas que definen su obra madura
Bartleby y compañía (2000) es, para buena parte de la crítica, la puerta de entrada obligada. El libro parte del oficinista de Melville que responde a cualquier encargo con un «preferiría no hacerlo» y lo convierte en el punto de partida de un rastreo muy particular: el de los escritores que, en algún momento, dejaron de escribir. El narrador —un hombre solitario que lleva un diario a modo de notas para una novela que nunca llegará a existir— recorre los casos reales e inventados de Rulfo, Rimbaud, Salinger o Kafka para preguntarse por qué tantos autores renuncian a la literatura. Le valió el Premio Ciudad de Barcelona en 2001 y sigue siendo, veinticinco años después, uno de sus libros más citados.
El mal de Montano (2002) funciona como una continuación directa de esa obsesión. Rosario Girondo, un crítico literario, padece una enfermedad muy concreta: la incapacidad de ver la realidad sin relacionarla con un libro, un autor o una cita. El relato lo lleva de Nantes a Lisboa, de Praga a Budapest, en una estructura dividida en varias partes —un relato corto, la historia de su propia escritura, un diccionario de influencias literarias— que convierte la novela en un mapa del propio canon del autor. Ganó el Premio Nacional de la Crítica y el Prix Médicis étranger en Francia, dos de los reconocimientos más importantes de su carrera.
Doctor Pasavento (2005) cierra, junto a los dos títulos anteriores, lo que la crítica suele llamar su trilogía sobre las patologías de la literatura. Andrés Pasavento es un escritor que decide desaparecer de la vida pública y descubre, para su sorpresa, que nadie lo busca ni pregunta por él. Su huida lo lleva a seguir los pasos del escritor suizo Robert Walser hasta el sanatorio de Herisau, donde este pasó sus últimos años, acompañado por una voz interior —el doctor Ingravallo— que a ratos lo ilumina y a ratos lo atormenta. Le dio a Vila-Matas el premio de la Real Academia Española en 2006.
Del libro que lo formó como escritor a su última novela
Para entender de dónde viene esa obsesión por la desaparición y el fracaso literario, conviene retroceder hasta París no se acaba nunca (2003). El libro reconstruye los años en los que un joven Vila-Matas vivió en París intentando convertirse en escritor, instalado en una buhardilla que le alquiló la propia Marguerite Duras. Es, a la vez, una autobiografía novelada y una parodia del mito del escritor bohemio en la capital francesa —el mismo mito que, décadas después, sigue alimentando a generaciones enteras de aspirantes a novelistas.
Su obra más reciente, Canon de cámara oscura (Seix Barral, 2025), demuestra que esa misma curiosidad formal sigue intacta a sus 77 años. El libro llega apenas un año después de Ocho entrevistas inventadas (2024) y del ensayo La locura (2024), confirmando un ritmo de publicación que pocos autores de su generación mantienen. Es, además, el título más reciente con el que cualquier lector puede comprobar en vivo por qué el jurado del Nacional de las Letras lo describió como «un autor inclasificable y sorprendente».
Estos cinco libros no agotan ni de lejos su bibliografía —quedan fuera títulos como Historia abreviada de la literatura portátil o Kassel no invita a la lógica, también muy recomendados—, pero sí trazan el recorrido más claro de su obsesión central: la literatura entendida no como oficio tranquilo, sino como una enfermedad que se contagia de libro en libro. ¿Por cuál de ellos vas a empezar, o por cuál empezaste tú?
