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«Mátalos suavemente». Y la importancia de un contexto opresivo

 

Ocho años han pasado ya desde que el realizador australiano nacido en Nueva Zelanda, Andrew Dominik, nos trajera esta jugosa pieza del género criminal.

Este ​film​, en términos pugilísticos, tiene buena pegada, genial juego de pies, un entrenador con mucho potencial y su mentón es sólido… Pero hay un problema… La promoción del combate parece que no fue suficiente… Y por unas razones u otras… Poca gente debió de ir a ver a este púgil… La prueba de ello es que no es una película muy recordada y no hay, ni ha habido nunca, un culto hacia ella… Cuando debería.

Si por ejemplo la hubiera dirigido Denis Villeneuve, quizá hubiera sido recordadísima. O si Deakins, Robert Richardson o Janusz Kaminski hubieran sido los directores de fotografía. (Siete Óscars suman entre los tres).

(Muchos sentirán curiosidad y se imaginarán cómo habría sido todo esto).

Pero al margen de fabulaciones cinéfilas, ​Mátalos suavemente​ no tiene nada que envidiar a otras muchas películas de este exploradísimo género. Y repasando cinco puntos esenciales de la película, que se cierran haciéndose un puño de hierro, comenzamos esta anhelada crítica por parte del autor.

 

   Primer punto: las decisiones artísticas 

Desde el principio, desde los primeros planos de la película, Andrew Dominik nos habla con imágenes. (Como debe ser. Eso es el cine).
Vemos a Frankie salir de un oscuro túnel y al final de este, la calle está llena de basura. Mientras eso ocurre, escuchamos las ovaciones típicas de las masas en los mitins políticos. Pero las escuchamos mientras vemos la basura volar por el aire. (Esperen…).

Es entonces cuando se empiezan a escuchar las voces de un político. (¡Bingo!). La belleza de las palabras, de la teoría… Y la suciedad de la realidad. Un brillante contraste. Y una sutil previsión de ausencia de mejora en el futuro.

Entre tanto, se escuchan cortes en la voz del político que habla y surge una melodía atonal. Pone de relieve la falta de armonía entre la gente y la clase política por culpa de estos últimos. La imagen deprimente de una víctima más, Frankie, atravesando toda esta desalentadora situación, finaliza mostrándonos un cartel de las elecciones presidenciales estadounidenses de 2008 (En medio de una crisis económica desgarradora para la sociedad)

He ahí la importancia en esta película de su contexto opresivo. Ya que todos, en mayor o en menor medida, se ven afectados por esta situación social. Los que ya estaban muy corrompidos, empeoran. Los que aún no han cruzado el Rubicón moral, como Frankie, pagarán un alto precio. El ambiente social criminógeno por definición. Porque lo conocemos…

Frankie en realidad es el protagonista de la gente, aunque a esta no le guste. Empatizamos con su precaria situación, agudidaza por la crisis. Y hasta nos causa mucha lástima llegado el momento.

La película habría flaqueado de no haber sido situada en un contexto tan agresivo.

 

   Segundo punto: las interpretaciones 

La película está plagada de maravillosas actuaciones. Destacan en los secundarios un Ben Mendelsohn, que interpreta a Russel, el personaje más sucio de la película (en cualquier aspecto) Contribuye a la radiografía verídica de los integrantes del mundo criminal.
O son muy astutos, o son muy estúpidos y zafios. Frankie pudiera parecer que es algo intermedio, pero finalmente se decanta por ser del segundo grupo.

Destaca también en el ámbito de los secundarios, San James Gandolfini. Que se queda a un paso de retar el protagonismo de Brad Pitt en la película. De haber salido más, habría enfriado con su sombra a Pitt. Porque Gandolfini era más que un excelente actor. Era un dios de la interpretación. Y en esta película tan sólo le hacen falta unas cuantas escenas para volver a demostrarlo. Cada personaje está presentado de una forma precisa y certera, muchas veces a través de una serie de canciones que parecen hechas a su medida, y en el caso de Gandolfini, no nos encaja. ¿Por qué? Porque quizá esperábamos verle entrar en escena a ritmo de rock and roll o de Johnny Cash al igual que Pitt. Y verles al cien por cien a los dos agujereando a la basura criminal del «negocio».

Pero aunque esto no ocurre y nos «rechina», en realidad le da muchos puntos a la película.

Porque a través del personaje e interpretación de James, vemos las secuelas de ese tipo de vida. Y en un sentido secundario, veríamos como de aún más achicharrada habría sido la salud mental del memorable personaje de Tony Soprano.

Cada cara de cada actor nos cuadra perfectamente con los rostros que creemos que serían típicos del submundo criminal. Hay dos escenas que valen oro puro que remarcaré a lo largo de la crítica. La primera de ellas es en la que Frankie y Russel asaltan una timba de la Mafia y mientras estos escuchan fatídicas noticias económicas en la televisión, nuestros dos ineptos aspirantes a criminal no les dejan ni calderilla para volver a casa en bus.

La crisis económica en realidad es un atraco. Es lo que nos quiere decir Dominik.

 

   Tercer punto: la técnica 

Por mi ojo y por mis conocimientos, he podido darme cuenta de que algunas partes de la pelícua (sino toda) ha sido grabada con lentes dicróicas. En la escena en la que Jackie (Brad Pitt) y Frankie esperan en el coche a «el Rata», por ejemplo.

Nos ofrecen una visión panorámica, que para ese caso se agradece y es necesaria. Siempre es agradable ver como el realizador se molesta en ofrecernos justo el plano al que estamos acostumbrados y el que la película pide a gritos. Ese uso de la técnica denota amor por el cine y por cuidar al máximo el producto que estás creando.

También en el ámbito de la técnica, hemos de mencionar esa segunda escena que vale oro que comenté antes… Esta ofrece un recurso técnico que puede parecer muy obvio y naturalizado. Pero que podría no haberse usado y que habría hecho perder calidad a la película.

Y es la sabia decisión técnica de usar cámara al hombro para acompañar a Brad Pitt mientras remata sin piedad, escopeta en mano, a un malherido Rata. Dominik sabe prepararte a un personaje que vemos a mil millas que no es de fiar y que resulta vomitivamente deleznable incluso para un negocio sucio.

Pero también está dispuesto a ofrecer al espectador una entrada en primera fila y en el centro para verlo caer y para vivir la gran tensión culpable de estar casi perpetrando un ansiado homicidio brutal en mitad de un vecindario en plena noche. La película nos convierte en un criminal más. Pero en nuestro propio mundo corrompido, que bien conocemos, y con una mentalidad desencantada que nosotros también hemos dejado crecer en nuestra cabeza. He ahí otra de las virtudes de la película. He ahí una vez más la importancia de un ambiente opresivo, que de no existir en esta película…

No nos habría hecho abrir los ojos ante la fiereza de nuestro mundo, iniciada a veces por lamentables acontecimientos sociales. Dicha escena fue rodada también con lente anamórfica. Contemplamos en panorámica un momento cumbre de la película y del formidable antihéroe Jackie Cogan.

Además… Nos muestra la fría versatilidad del personaje. Capaz de evolucionar en algún aspecto. Ya que previamente expresó que prefiere matar a sus víctimas desde lejos… Suavemente…

 

   Cuarto punto: el guion 

El guion del propio Dominik destaca por su genialidad, por su astucia. Cuyo plan de acción sobre el terreno bien podría haber sido pensado por el artero Jackie Cogan.

Podría definirse también como una idea pequeña pero con una gran cantidad de originalidad por metro cuadrado. Y no sería erróneo.

Prescinde de numerosos giros de guión absurdos. Presenta formidablemente a sus personajes y exprime todos sus elementos al máximo.

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Como ironía y como otra virtud, son las estupideces de los personajes más idiotas (que no acciones estúpidas sin sentido por parte del guión) las que facilitan las acciones de los personajes más inteligentes.

Una de las peculiaridades del guion lleva al espectador a una carcajada que precede a una ironía de humor muy negro.

Y es que… Como suele pasar en el mundo criminal… Si los delincuentes de poca monta supieran cerrar el pico… Muy probablemente se habrían salido con la suya… Y no habrían acabado entre rejas o con una bala en la cabeza compartiendo morgue con sus secuaces.

 

   Quinto punto: el protagonista y la conclusión de la importancia del ambiente opresivo 

A Brad Pitt había que juzgarle aparte por esta película. Su actuación es muy buena. Es un actor que no defrauda. Aunque bien es cierto que todo el halo de seguridad, de querer que él sea el único del negocio con el que querrías trabajar, se debe más al guion que a su interpretación. Repito. No es una mala actuación. Pero en algunos momentos más expresivos para el personaje, de haber sido Jackie Cogan el bueno de Gandolfini, habría ofrecido una mirada más íntima hacia lo que es el alma del personaje.

Gandolfini habría ofrecido una actuación magistral. Y Pitt ofrece una menos redonda, pero tan sólo un peldaño por debajo.
(La broma ha sido fina… No me digáis que no).

Y finalmente, llegamos al final de la película… Y Obama ha sido elegido Presidente de los Estados Unidos de América. Durante toda la película hemos estado escuchando por radio y por la televisión las desgracias habituales de aquella no tan lejana época. Y en los últimos diálogos, vemos como esta crisis ha afectado interiormente a la sociedad americana. Lo vemos a través del monólogo final de Brad Pitt.

Una crisis que no sólo derrumbó los mercados…Sino que derrumbó también el mito y figura histórica de los padres fundadores.
Supone una nueva mentalidad para un nuevo siglo. Un nuevo nihilismo, un nuevo cinismo, para una nueva crisis generada por el mismo egoísmo de siempre.

Se refuerza aquí la tesis primera de que… Aunque algún día consigamos salir de este oscuro túnel… En realidad todo seguirá siendo una basura… Porque las heridas han sido horribles… Y hemos agonizado mutilados antes de que esta crisis… No nos matará suavemente.