Crítica de la película «Leviatán». El salvaje monstruo era vivir

Tiempo de lectura: 5 minutos

Algunas películas tienen alrededor de su esqueleto un aura de dolor, tristeza y resentimiento que nos hacen calmar nuestro dolor interior. Probablemente por ver cómo la desgracia ajena siempre es superior a la propia, probablemente por empatía y sentir que el dolor no es cosa de sólo uno, ni siquiera de un puñado o de muchos, sino que se encuentra engastado en las personas, o en el alma de absolutamente todos y cada uno de nosotros, indiferentemente de todo aquello que tengamos, seamos o nos rodee.

Leviatán película

Este es el caso de Leviatán, película de una sordidez brutal, de las que te hacen removerte en el asiento y de tal agonía que te hacen decirle mentalmente al personaje protagonista que actúe de un modo u otro.

Sinopsis de Leviatán

En un pueblo de la muy profunda Rusia un mecánico de coches algo impulsivo pero, como se suele decir, de buen fondo, que vive a la misma orilla de un precioso mar, ve cómo el alcalde del pueblo se empeña en expropiar el terreno en el que vive junto a su hijo adolescente y su segunda esposa. Un buen amigo abogado iniciará junto a él una cruzada que le llevará de despacho en despacho con el objetivo de hacer justicia y que la tierra no sea expropiada.

Junto a este pequeño problema, se irán sucediendo nuevas cuestiones que no dejarán de poner al hombre contra las cuerdas, como problemas conyugales con su esposa o con su hijo adolescente, algo contestón y que tiene tiene como amigos a un grupo de chavales que tienen a juntarse en una iglesia derruida donde beben cerveza al calor de una fogata.

YouTube video

Crítica de Leviatán

La película Leviatán comienza sin hacer apenas ruido, casi de un modo tranquilo, amigable e incluso sereno, la calma de la que tanto hablan antes de que sobrevenga la tempestad. Con un estilo de grabación austero y con planos apenas preciosistas, a excepción de algunas bonitas imágenes, entre ellas la publicitada del chico adolescente frente al mar, es capaz de someterte al dolor que sufre el protagonista con cada uno de los golpes que la vida le depara. Te hará sentir dolor sincero, pero del que sana, eso sí.

Leviatán es una película que narra una catarsis, un derrumbamiento. Es ver un enorme coloso en llamas sin poder echar un vaso de agua. El mecánico se enfrenta a todos los demonios que le golpean y aún así apenas es capaz de quejarse, mucho menos golpearles, en esa situación sólo le queda abrazarles. Abrazarles a ellos y a los vasos de vodka, a los que se aferra como si de límpido aire se tratasen.

Leviatán crítica

Como aristas en torno a un vértice, a su alrededor giran varios personajes. El hijo, un  adolescente obligado a ser pícaro por el entorno, incapaz de ver a su padre más allá que como un amigo, jamás como una referente figura paterna. La mujer que le quiere más de lo que le ama. Y el amigo fiel, al que pide que remueva cielo y tierra y que sea más responsable que él. Se acoge a todos de rodillas, suplicante como quien se disculpa «te juro que no lo volveré a hacer jamás».

Humano y visceral, es incapaz de alejarse de ninguno, del mismo modo que se ata a la casa, se ata a todo y todos. Sabe que seguir en su casa y con su familia y amigos le va a hacer daño, pero no quiere algo que no le hiera, quiere lo que ama, del mismo modo que quiere su vida a pesar de que le destroce. Al final el temible monstruo del leviatán no era un monstruo, era la propia vida, ¿o acaso era la vida un temible monstruo?

 

¿Estás de acuerdo con nuestra crítica de la película Leviatán? Puedes contarnos lo que quieras a través de nuestras redes sociales o correo electrónico.

 

 



Si continuas utilizando este sitio aceptas el uso de cookies. Más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar