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El único libro que Harper Lee necesitó escribir para cambiar cómo se cuenta la injusticia

'Matar a un ruiseñor' lleva más de 60 años en las listas de lecturas imprescindibles, y su autora tardó 55 años en publicar otra novela. Esta es la razón por la que sigue siendo una de esas lecturas que se recomiendan de generación en generación.

El único libro que Harper Lee necesitó escribir para cambiar cómo se cuenta la injusticia

HarperCollins Ibérica

Hay libros que uno recomienda porque le entretuvieron, y libros que uno recomienda porque, de alguna manera, le cambiaron algo por dentro. ‘Matar a un ruiseñor‘, de Harper Lee, es de los segundos, y aunque se publicó por primera vez el 11 de julio de 1960, sigue siendo de esas novelas que cuando terminas quieres que todo el mundo a tu alrededor lea también.

La historia está narrada por Scout Finch, una niña que vive en un pequeño pueblo de Alabama en plena Gran Depresión, hija del abogado Atticus Finch. Cuando su padre acepta defender a Tom Robinson, un hombre negro acusado falsamente de violar a una mujer blanca, Scout y su hermano Jem empiezan a ver, sin que nadie se lo explique con rodeos, cómo funciona de verdad la injusticia en el lugar donde viven. Es una novela sobre perder la inocencia, sí, pero contada con tanta calidez y tanto sentido del humor que nunca se hace pesada, ni siquiera en sus pasajes más duros.

Lo que hace especial a este libro no es solo la historia, es lo poco habitual de su recorrido. Harper Lee ganó el Premio Pulitzer en 1961, apenas un año después de publicarlo, y la novela se ha traducido a más de 40 idiomas con más de 30 millones de ejemplares vendidos en todo el mundo. Pero después de ese éxito, y de la enorme presión mediática que llegó con él, Lee decidió no volver a publicar ninguna otra novela — hasta ‘Ve y pon un centinela’, que apareció 55 años después, en 2015, poco antes de su muerte en 2016. Ella misma explicó que sentía que ya había dicho lo que quería decir, y que no le apetecía repetir la exposición pública que había vivido con su primer libro.

Eric Draper / White House, dominio público / Wikimedia Commons

La adaptación al cine de 1962, dirigida por Robert Mulligan, ayudó todavía más a que el libro se convirtiera en un clásico intergeneracional: Gregory Peck ganó el Oscar a mejor actor por su interpretación de Atticus Finch, en lo que muchos consideran el papel que mejor resume su carrera, y la película se llevó tres estatuillas de las ocho nominaciones a las que optaba, incluida mejor película.

Si nunca lo has leído, o si lo leíste en el instituto casi por obligación y no le diste la oportunidad que merecía, este es el momento de recuperarlo. Es de esos libros que se leen distinto según la edad que tengas cuando lo abres — y que, sesenta y pico años después de publicarse, sigue explicando mejor que casi cualquier novela actual por qué la mirada de un niño puede ser la forma más honesta de contar algo tan adulto como la injusticia.

¿Lo leíste hace años o todavía te queda pendiente? Cuéntame qué recuerdas de él.