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Victor Hugo, escritor: ‘La música expresa aquello que no puede decirse y sobre lo que es imposible permanecer en silencio’

Una de las reflexiones más célebres del autor francés sobre el poder de la música nos invita a replantarnos nuestra relación con el ruido constante del siglo XXI.

Victor Hugo, escritor: 'La música expresa aquello que no puede decirse y sobre lo que es imposible permanecer en silencio'

Tonton Jaja

En una época donde la saturación de estímulos es el pan nuestro de cada día, pararse a reflexionar sobre el arte y el silencio se ha convertido en un ejercicio casi de resistencia. Vivimos rodeados de una marea constante de notificaciones, alertas y opiniones cruzadas que saturan nuestra capacidad de asombro. En este contexto hiperconectado, las palabras de uno de los grandes titanes de la literatura universal resuenan con una nitidez abrumadora y nos obligan a mirar hacia adentro. El autor francés Victor Hugo, cuya obra cumbre Los miserables ha marcado a generaciones de lectores, dejó una frase célebre que encapsula la esencia misma de la emoción humana cuando el lenguaje verbal simplemente se queda corto: la música es capaz de habitar esos espacios oscuros y luminosos a los que la poesía o la prosa a veces no logran acceder.

La música expresa aquello que no puede decirse y sobre lo que es imposible permanecer en silencio.

Muhammed Hanefi

Esta cita, extraída de sus escritos críticos y ensayos sobre estética, trasciende el mero elogio melómano para convertirse en una radiografía de la sensibilidad moderna. Nos encontramos ante una paradoja fascinante que define gran parte de nuestra experiencia contemporánea. Por un lado, jamás en la historia de la humanidad habíamos tenido acceso inmediato a semejante catálogo musical gracias a las plataformas de streaming; por otro, paradójicamente, corremos el riesgo de convertir la música en un simple fondo de armario sonoro mientras revisamos el correo electrónico o caminamos absortos mirando la pantalla del móvil.

El ruido digital frente al refugio de la verdadera escucha en 2026

Hoy en día, en pleno 2026, el verdadero lujo no es poseer más dispositivos inteligentes, sino saber apagarlos para recuperar el dominio de nuestra atención y de nuestra paz mental. La hiperconectividad nos ha convertido en esclavos de la inmediatez, donde cada emoción parece requerir un tuit, un estado o un vídeo corto para ser validada públicamente. Sin embargo, tal como apuntaba el genio romántico, hay vivencias profundamente humanas —el duelo, el amor desmedido, la nostalgia o la epifanía estética— que se resisten a ser mercantilizadas en caracteres o en algoritmos de recomendación rápida. Cuando las palabras fracasan a la hora de consolar o explicar el desconcierto cotidiano de las jornadas laborales interminables, lo único que queda es esa vibración invisible que penetra directamente en el alma.

Detenerse a escuchar un disco completo de principio a fin, sin saltar canciones y sin mirar el teléfono cada dos minutos, se ha transformado en una pequeña revolución silenciosa. Reivindicar el espacio de lo inefable frente al griterío digital es la única manera saludable de preservar nuestra individualidad en el ecosistema actual. Victor Hugo entendía mejor que nadie que el arte verdadero no busca únicamente entretener, sino sacudirnos las certezas y recordarnos que, por debajo de la superficie utilitaria del mundo moderno, late un misterio indescifrable que solo el lenguaje artístico, en su pureza más absoluta, es capaz de sostener y acompañar.