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Cinema Paradiso: la carta de amor al cine que ganó un Oscar y te sigue rompiendo por dentro 38 años después

Hay películas que no hablan de cine: hablan de por qué nos enamoramos del cine. Cinema Paradiso, el clásico italiano de Giuseppe…

Cartel oficial italiano de Nuovo Cinema Paradiso (1988), de Giuseppe Tornatore

Hay películas que no hablan de cine: hablan de por qué nos enamoramos del cine. Cinema Paradiso, el clásico italiano de Giuseppe Tornatore, es probablemente la mejor carta de amor que se ha escrito jamás a las salas oscuras — y si nunca la has visto, llevas toda la vida perdiéndote algo precioso.

La historia transcurre en Giancaldo, un pueblo ficticio de Sicilia, y sigue la amistad entre Toto, un niño travieso interpretado por un entonces desconocido Salvatore Cascio, y Alfredo, el proyeccionista veterano del cine del pueblo, interpretado por el gran Philippe Noiret. Lo que empieza como una relación de curiosidad infantil por las bobinas de celuloide se convierte, con los años, en la educación sentimental de todo un pueblo a través de las películas que proyecta su único cine.

Un Oscar, un Gran Premio y una banda sonora que te hará llorar sin avisar

Cinema Paradiso ganó el Oscar a mejor película de habla no inglesa en 1990 y el Gran Premio del Jurado en el Festival de Cannes de 1989 — un doblete que muy pocas películas europeas de la época lograron. Su banda sonora, compuesta por Ennio Morricone junto a su hijo Andrea, es una de las más reconocibles de la historia del cine: esa melodía de piano que acompaña el reencuentro final consigue que hasta quien ya ha visto la película veinte veces se emocione en la veintiuna.

Noiret y Cascio recibieron nominaciones a los BAFTA por sus interpretaciones, y no es difícil entender por qué: la relación entre ambos personajes nunca cae en lo cursi porque Tornatore construye su cariño a base de pequeños gestos — una mentira piadosa aquí, una lección de vida allá — en lugar de grandes declaraciones. El resultado es un retrato de la amistad intergeneracional que ha envejecido mejor que casi cualquier otra película de su década.

Una curiosidad que sorprende a quien descubre la película por primera vez: existe más de una versión. El montaje que se estrenó originalmente en los cines italianos duraba unos 155 minutos, pero tras su paso por festivales se distribuyó internacionalmente una versión más corta, de unos 124 minutos, que es la que ganó el Oscar y se convirtió en LA versión de referencia durante años. Más tarde, Tornatore publicó también un montaje extendido de casi tres horas con un desenlace distinto para la trama romántica adulta de Toto — una rareza que conviene conocer antes de ponerse a buscarla, porque cambia bastante el tono final de la historia.

Lo que hace que Cinema Paradiso siga funcionando casi cuarenta años después es que no es solo nostalgia por el cine de otra época: es nostalgia por la experiencia de ver algo junto a otras personas desconocidas en una sala oscura, riendo y llorando al mismo tiempo que ellas. En la era del streaming individual, esa añoranza pega más fuerte que nunca.

¿La has visto? ¿Cuál es la película que marcó tu propia educación sentimental como cinéfilo?

Ana Ferrer

Ana es la firma de PlotTwist para la crítica cultural: reseñas de libros y críticas de cine de autor, siempre con un ojo puesto en lo que la obra dice del momento que vivimos.

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