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Crítica de «Earwig y la bruja»

A pesar de las altas expectativas por ser la primera película en 3D de Studio Ghibli, defrauda como una insulsa narración sin apenas chispa

Después de casi un año paseando por los medios la vitola de ser la primera película de Studio Ghibli creada a través de animación 3D -dejando de lado el dibujo tradicional-, y tras varios meses de su estreno oficial en Japón, nos llega la muy esperada Earwig y la bruja.

Pero estas expectativas no son para la cinta de Goro Miyazaki (La colina de las amapolas, Cuentos de Terramar) más que una pesada losa que termina por enterrar una historia sin apenas atractivo que exhibe algunos puntos narrativos poco menos que bostezantes y que rozan lo inconexo.

 

Sinopsis

En un orfanato, donde los niños son exhibidos casi como juguetes para que las caprichosas parejas que van adopten a su preferido, una niña de diez años parece manejar a los demás huérfanos y a los empleados a su antojo, haciendo lo que ella quiere cuando y como quiere, travesuras mediante.

A pesar de parecer visiblemente feliz allí, y recelosa de dejar el lugar, una extravagante pareja se decanta por ella prometiéndola ser feliz en su nuevo hogar, donde desde el primer día se da cuenta de que la magia reina por encima de todo, incluso de las felicidad de los inquilinos.

Crítica

La enorme expectación con la que uno comienza a verla, animado por una curiosa escena inicial que sirve de prólogo y que es de lo poco salvable de la película, se desinfla tras un puñado de secuencias en las que los personajes, presentados a las malas y rápidas, desfilan sin ser capaces de despertarnos un mínimo interés. De hecho, seguramente apenas te va a importar nada lo que pueda pasarle a la niña protagonista.

Si bien la película centra su trama en unas brujas y su magia, en ningún momento es capaz de trasmitir un ápice de esta al espectador, como fuegos de artificio sin  color, quedando las escenas de mejunjes y hechizos en algo menos emocionante que un episodio de Art Attack.

Para rematarlo, algunos puntos de la trama se quedan casi deslavazados, sin conexión clara unos con otros, con un origen y un fin relativamente opacos. Tampoco ayudan cuatro tópicos de películas de animación sueltos y algunos recursos humorísticos que seguramente funcionen mejor en el territorio nipón que en occidente.

Todo parece indicar que hubiera funcionado mucho mejor como un corto animado, un formato mucho más agradecido para una historia tan sencilla, de tan pocos personajes, que no puede sostener una película completa pero que podría haber sido más amena en veinte minutos de mayor ritmo.

 

¿Debes verla?

: Studio Ghibli es casi como una religión para ti. Has visto absolutamente todo lo que han sacado, y tienes alguna colección de blu-rays -o figura de su universo- en tu estantería. No puedes perderte algo suyo.

No: No quieres ver cómo un sencillo cuento para niños se transforma por arte de magia en una sucesión de escenas no aptas para alguien que haya dormido mal esa noche.

 

Fecha de estreno de «Earwig y la bruja» en España

Será el viernes 30 de abril de 2021.