Dao, del cineasta Alain Gomis, ha ganado este 31 de octubre la Espiga de Oro de la 71 Semana Internacional de Cine de Valladolid. La película articula su historia alrededor de una boda en Francia y un rito funerario en Guinea-Bisáu, dos reuniones familiares que permiten observar cómo una comunidad celebra, recuerda y se despide. El reconocimiento de la Seminci pone en primer plano una propuesta que combina personajes de ficción, personas reales y testimonios, y que encuentra su materia narrativa en aquello que sucede cuando varias generaciones vuelven a compartir un espacio.
De qué trata Dao y qué ha valorado el jurado de la Seminci
Dao trata sobre familia, memoria y pertenencia a partir de dos acontecimientos separados geográficamente, pero conectados por sus protagonistas. La información oficial del festival explica que una boda reúne en Francia a una familia de ascendencia africana, mientras un funeral congrega a una comunidad en Guinea-Bisáu. La celebración y la despedida funcionan como puntos de encuentro: personas que viven lejos vuelven a relacionarse, los recuerdos reaparecen y las diferencias entre quienes se fueron y quienes permanecieron adquieren una presencia concreta.
El jurado de la Sección Oficial Internacional ha valorado especialmente la forma cinematográfica de la película. Su fallo destaca el papel del ritmo, la duración y el movimiento en la construcción de una experiencia íntima e inmersiva. La distinción no se limita, por tanto, al tema de la familia o al interés de sus escenarios. Señala una manera de organizar imágenes, sonidos y presencias que permite al espectador aproximarse a la comunidad sin exigir que todo quede reducido a una explicación cerrada o a un único protagonista.
La coproducción de Francia, Senegal y Guinea-Bisáu trabaja en una zona de contacto entre ficción y documental. Esa combinación no significa que ambos registros sean intercambiables. Una escena interpretada y un testimonio real pueden producir relaciones distintas con quien mira, aunque compartan una preocupación o un espacio. La propuesta reconocida por el festival invita a atender a esas conexiones y a la forma en que una película puede construir una experiencia colectiva sin borrar las singularidades de las personas que aparecen en ella.
La Espiga de Oro de Alain Gomis encabeza un palmarés en el que La Gradiva, de Marine Atlan, ha obtenido la Espiga de Plata. Lisandro Alonso recibe el premio a la mejor dirección por La libertad doble, mientras Alba Rohrwacher y Swann Arlaud son reconocidos por sus interpretaciones. El conjunto de premios sitúa a Dao dentro de una edición que ha distinguido propuestas diferentes, con atención tanto a la narración como a la puesta en escena, el trabajo actoral y las posibilidades expresivas del cine.
Por qué una boda y un funeral permiten contar una historia de pertenencia
Una boda y un funeral permiten contar una historia de pertenencia porque reúnen a personas que no siempre comparten el día a día, pero sí una memoria y unos vínculos. En esas ocasiones, la familia deja de ser una idea abstracta y se convierte en una presencia organizada: alguien llega, alguien falta, alguien recuerda de otra manera. El punto de partida de Dao ofrece un terreno para pensar cómo se mantiene una comunidad cuando sus miembros viven en lugares distintos y atraviesan experiencias que no pueden ser idénticas.
La distancia entre Francia y Guinea-Bisáu no obliga a entender ambos espacios como mundos opuestos. Una familia puede relacionarse con más de un territorio sin que uno de ellos anule al otro. El interés de ese planteamiento está en observar los vínculos que sobreviven al desplazamiento y las transformaciones que introduce el tiempo. Pertenecer no siempre consiste en conservar intacta una costumbre; también puede implicar discutirla, adaptarla o descubrir que significa algo diferente para quienes crecieron en circunstancias distintas.
La mezcla de personas reales y personajes de ficción permite además pensar en la relación entre una experiencia individual y un relato compartido. Las familias cuentan historias sobre sí mismas, seleccionan recuerdos y encuentran formas de explicar sus ausencias. El cine puede acercarse a ese proceso sin convertir cada testimonio en una prueba definitiva de una identidad. Una conversación, una ceremonia o un gesto pueden contener contradicciones que no necesitan resolverse de inmediato para resultar significativas dentro de la película.
La 71 Seminci cierra con más de 120 coloquios y un balance provisional de 100.000 espectadores en las salas de Valladolid, según la organización. En ese contexto, el premio a Dao recuerda que un festival también puede ampliar la atención hacia formas de cine que requieren tiempo y disponibilidad para mirar. La noticia de hoy es el galardón; la invitación que deja su premisa consiste en preguntarnos cómo se construye un nosotros cuando la vida nos lleva por caminos distintos. ¿Qué reunión familiar te ha hecho comprender mejor de dónde vienes y qué vínculos quieres conservar?
