Close sidebar

«Destello bravío», la película documental que no deja a nadie indiferente

Documental y ficción se dan la mano en este original debut en el cine de Ainhoa Rodríguez, cineasta de la escuela TAI

Destello bravío película

La figura literaria del oxímoron, acogiéndonos a su significado original, sirve para relacionar dos conceptos opuestos y, a priori, completamente incompatibles. Ejemplos fáciles y sencillos de ello podrían el fuego helado o el hielo abrasador.

Pero si ampliamos el punto de mira, y nos situamos en el terreno de las artes, podemos encontrarnos múltiples ejemplos que encuentran en la poesía un modo de expresar complejos sentimientos y sensaciones humanas. Pero también podemos toparnos con construcciones bastante más complejas. Concretamente, en el ámbito de la cinematografía tenemos este curioso ejemplo: Destello bravío, largometraje de Ainhoa Rodríguez, que baila entre lo real de un documental y lo irreal de la ficción. 

 

En un lugar de Extremadura, de cuyo nombre no quiero acordarme…

La acción se sitúa en Puebla de la Reina, un pueblo de la Extremadura profunda, congelado en el tiempo, anodino y en el que los días se suceden uno tras otro sin que ocurra absolutamente nada especial que permita a sus habitantes diferenciarlos entre sí. Allí, un grupo de mujeres vive con el perpetuo anhelo de lograr un cambio, una sorpresa, una aventura, o cualquier otra cosa que les permita salir de esta animación suspendida. Permitiéndolas así alcanzar esa felicidad que dejaron largo tiempo atrás y que parece que les ha sido robada.

Isa se habla así misma con crudos mensajes que guarda en su grabadora para el día que desaparezca o pierda la memoria. Cita está atrapara doblemente, por un lado en un matrimonio que lo la llena, por otro en una casa donde se siente desplazada por la hilera de santos y vírgenes en continua procesión. María, por su parte, está de vuelta al lugar al que nació para enfrentarse cara a cara a la terrible y oscura sombra de la soledad que se cierne sobre ella.

La cinta ha cosechado numerosos premios en numerosos festivales, entre los que destacan el del Festival de Burgas en Bulgaria, ShorTS de Italia, en Abycine Lanza (mercado del audiovisual independiente), Festival Internacional de Cine de Vilnius, en el Festival de Tarragona y en el de Gijón.

Además, obtuvo el Premio especial del jurado y mejor montaje en el Festival de Málaga 2021.

 

Ainhoa Rodríguez, una cineasta a la que seguir la pista

Y la responsable de tan interesante obra es Ainhoa Rodríguez. Actualmente, es una de las directoras emergentes del panorama cinematográfico con multitud de nominaciones y premios en festivales nacionales e internacionales. Su primera película, que no ha dejado indiferente a ningún espectador ni a ningún jurado allí por donde ha pasado, ya da muestras del gran potencial que atesora.

Extremeña de nacimiento, estudió la diplomatura en Dirección de Cine y Realización de Televisión en TAI, la popular escuela de artes situada en pleno centro de Madrid.

En él, además de estudiar cine, puedes tocar otras ramas como son las artes escénicas, la música o las artes visuales. Desde su propia página web se puede encontrar información referente a su propia filosofía, que sintentiza en apenas una frase su modo proceder y que reza del siguiente modo: Vivimos para el arte, para hacerlo, enseñarlo, imaginarlo y buscarlo.
El arte transforma la vida, nosotros amamos la vida.