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El duelo real que John Travolta llevaba dentro cuando empezó a rodar ‘Grease’

Tres meses antes de convertirse en Danny Zuko, John Travolta vio morir en sus brazos a la mujer de la que estaba enamorado. Olivia Newton-John, su compañera de reparto, lo contó décadas después en sus memorias: detrás de la sonrisa de 'Grease' había un dolor que el público nunca llegó a ver.

El duelo real que John Travolta llevaba dentro cuando empezó a rodar 'Grease'

Glenn Waggner / UPI (dominio público) / Wikimedia Commons

‘Grease’ (1978) es, para varias generaciones, la comedia musical más luminosa de la historia del cine: coches, chaquetas de cuero, coreografías imposibles y esa sonrisa de John Travolta que parecía no tener ni una sola sombra detrás. Lo que la película nunca contó es que, cuando Travolta empezó a rodar el papel que lo convertiría en un icono, todavía estaba de duelo por la mujer de la que se había enamorado apenas un año antes.

Una historia de amor real antes de ‘Grease’

Travolta conoció a la actriz Diana Hyland en 1976, en el rodaje del telefilme ‘The Boy in the Plastic Bubble’, donde ella interpretaba a su madre. Él tenía 23 años; ella, 41. A pesar de la diferencia de edad y de cómo se habían conocido, empezaron una relación que, según ha contado el propio Travolta, fue la más intensa de su vida hasta entonces: «Nunca había estado tan enamorado de nadie. Creía que había estado enamorado antes, pero no era así». Hyland ya había sido diagnosticada de cáncer de mama en 1975 y se había sometido a una mastectomía y a quimioterapia antes de conocer a Travolta. La enfermedad siguió avanzando durante su relación. Murió en sus brazos el 27 de marzo de 1977, a los 41 años.

El vuelo en el que Andy Warhol lo vio llorar

Antes de ‘Grease’, Travolta ya estaba rodando otra película que lo convertiría en estrella: ‘Fiebre del sábado noche’, cuyo rodaje había arrancado en Brooklyn el 14 de marzo de 1977, apenas trece días antes de la muerte de Hyland. Cuando su estado se agravó, Travolta tuvo que volar de urgencia a Los Ángeles para estar junto a ella, y la producción llegó a detenerse brevemente para que pudiera asistir a su funeral. Según ha contado él mismo, estuvo con ella hasta el final: «sintió cómo se le iba el aliento».

El artista Andy Warhol coincidió por casualidad con Travolta en un vuelo por esos días y dejó constancia de lo que vio en sus diarios, publicados después de su muerte: «John Travolta no paraba de ir al baño, salía con los ojos enrojecidos, bebía zumo de naranja con licor en un vaso de papel, y apoyaba la cabeza en un cojín y se echaba a llorar». Warhol preguntó a una azafata qué le pasaba y ella le respondió que había tenido una muerte en la familia; solo más tarde supo que se trataba de Diana Hyland.

Bert Verhoeff / Anefo, Nationaal Archief (CC0) / Wikimedia Commons

Tres meses después, empezó a rodar su papel más icónico

El rodaje de ‘Grease’ arrancó el 27 de junio de 1977 —exactamente tres meses después de la muerte de Hyland— y se prolongó hasta mediados de septiembre de ese mismo año. Travolta llegó al set de la Rydell High todavía en pleno duelo, para interpretar a uno de los personajes más despreocupados y seguros de sí mismos del cine musical. Olivia Newton-John, que se puso en la piel de Sandy y coincidió con él por primera vez en ese rodaje, ya conocía la historia de lo que Travolta acababa de vivir antes incluso de empezar a trabajar juntos.

Lo que vio Olivia Newton-John en sus ojos

Newton-John relató ese encuentro años después en sus memorias, ‘Don’t Stop Believin». A pesar del talento y el carisma que Travolta desplegaba delante de la cámara, ella percibió algo distinto en cuanto lo tuvo cerca: «Aquellos preciosos ojos azules escondían mucho detrás, incluido un gran dolor», escribió. Lo describió como alguien que, pese a todo, «seguía siendo dulce, abierto, muy sincero y vulnerable». Ambos estaban además saliendo con otras personas en ese momento, así que la relación entre ellos —pese a la química que después se vería en pantalla— nunca pasó de ahí: «Simplemente no ocurrió», resumió la actriz.

Es precisamente ese contraste el que hace más llamativa la anécdota: nada en la energía arrolladora de Danny Zuko —los bailes, las bromas, la seguridad casi arrogante del personaje— deja entrever que, fuera de cámara, el actor que le daba vida seguía procesando la pérdida más dolorosa de su vida hasta ese momento. Décadas más tarde, en 2020, Travolta volvería a enfrentarse a la misma enfermedad: su esposa, la actriz Kelly Preston, murió también de cáncer de mama, lo que convirtió a Hyland en la primera de dos grandes pérdidas de la misma naturaleza a lo largo de su vida.

Una máscara que funcionó demasiado bien

‘Grease’ se estrenó el 16 de junio de 1978 y se convirtió en la película musical más taquillera de la década, con Travolta consolidándose como una de las grandes estrellas de Hollywood tras el éxito, ese mismo año anterior, de ‘Fiebre del sábado noche’. Nada en la recepción del público ni en la crítica de la época mencionó jamás lo que había detrás de esa sonrisa. Cuarenta y siete años después, gracias al propio testimonio de Newton-John, esa capa oculta de la película más alegre de Travolta se ha vuelto, también, una de las más humanas.