Durante décadas, Arnold Schwarzenegger ha contado en entrevistas una anécdota llamativa sobre ‘Terminator’ (1984): que el papel del cyborg asesino estuvo a punto de ser para O.J. Simpson antes que para él, hasta el punto de asegurar que bajo el retrato que le hizo James Cameron con su propio rostro como T-800 se escondía, pintado debajo, el de Simpson. El propio Cameron ha desmentido esa versión de forma tajante, y el origen real de la historia, contado por el propio director en distintas entrevistas a lo largo de los años, es bastante menos dramático que la leyenda que Schwarzenegger sigue repitiendo.
Una llamada telefónica, no un casting
Según ha explicado el propio Cameron, todo se reduce a una llamada de Mike Medavoy, entonces al frente de Orion Pictures, una de las productoras que cofinanciaba la película, hacia 1983. Medavoy propuso una combinación de reparto muy distinta a la que todos conocemos: O.J. Simpson como el Terminator y Arnold Schwarzenegger como Kyle Reese, el héroe humano. Cameron y la productora Gale Anne Hurd rechazaron la idea en el acto. Cameron ha recordado la conversación así: «Se lo dije en esa misma llamada: ‘No va a ser O.J. Simpson. Eso no lo vamos a hacer’».
«Demasiado simpático» para hacer de máquina asesina
La razón del rechazo, según Cameron, no tenía nada que ver con el talento de Simpson, entonces una estrella de fútbol americano reconvertida en actor y personalidad televisiva muy querida por el público. El problema era justo lo contrario: era «demasiado simpático» para resultar creíble como una máquina implacable. Cameron ha explicado que en esa época todo el mundo adoraba a Simpson, y que precisamente esa imagen entrañable y accesible jugaba en contra de un personaje que debía transmitir amenaza pura desde el primer fotograma.
«Arnold está sencillamente equivocado»
Pese a esto, Schwarzenegger ha repetido en distintas entrevistas —incluida una con The Independent en 2019— una versión mucho más sensacionalista: que Simpson llegó a ser la primera opción real para el papel, y que bajo su propio retrato pintado por Cameron como T-800 se ocultaba el rostro de Simpson, listo para ser descubierto raspando la pintura. Cameron ha sido categórico al respecto: «Arnold está sencillamente equivocado. Sé que es difícil de imaginar», ha declarado, añadiendo que la historia del retrato es «completamente falsa» y que «no hay ningún OJ debajo de esa pintura».
El día en que Schwarzenegger se ganó el papel
Cameron ha aclarado además que Simpson nunca llegó a ser considerado seriamente más allá de aquella llamada descartada al instante, y que fue el propio Schwarzenegger quien se ganó el papel del Terminator el mismo día que se conocieron, después de que el actor austriaco se mostrara mucho más entusiasmado hablando de las escenas de acción del cyborg que del papel de Kyle Reese que en principio se le había propuesto. Una ironía adicional se sumaría años después a esta historia, cuando la imagen pública de Simpson —la misma que en 1984 lo hacía «demasiado simpático» para el papel— cambiaría radicalmente tras los sucesos que marcarían el resto de su vida.
