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El motivo real, y bastante desagradable, por el que Indiana Jones mató al espadachín de un tiro en vez de pelear con él

Una de las escenas más recordadas de ‘En busca del arca perdida’ (1981) dura apenas quince segundos: un espadachín enmascarado hace una…

Harrison Ford (Gage Skidmore, CC BY-SA 3.0)

Una de las escenas más recordadas de ‘En busca del arca perdida’ (1981) dura apenas quince segundos: un espadachín enmascarado hace una exhibición de destreza con su cimitarra frente a Indiana Jones, y este, sin inmutarse, se limita a sacar su revólver y dispararle. La secuencia se ha convertido en un clásico del cine de aventuras, pero nació de un motivo mucho menos glorioso que cualquier decisión de guion: una disentería que dejó a Harrison Ford postrado durante el rodaje en Túnez, país que en la película hacía las veces de El Cairo. Más de cuatro décadas después, tanto Ford como Spielberg siguen contando la anécdota en entrevistas casi con la misma incredulidad con la que la vivieron aquel día.

Un guion pensado como el gran duelo de la película

El plan original no tenía nada que ver con lo que acabó en pantalla. Steven Spielberg y su equipo habían diseñado una elaborada coreografía de látigo contra espada de varias páginas de guion, para la que se había contratado y entrenado durante meses al especialista Terry Richards. El rodaje llevaba ya seis semanas en un calor de más de 50 grados, y a esa secuencia le quedaban todavía varios días de trabajo, con un presupuesto de 20 millones de dólares que Spielberg vigilaba de cerca jornada a jornada.

La disentería que lo cambió todo

Harrison Ford llevaba días enfermo. Como él mismo ha contado en distintas entrevistas: «En ese momento estaba bastante enfermo de disentería. Realmente no podía estar lejos de mi caravana más del tiempo que se tarda en rodar un cargador», es decir, apenas diez minutos seguidos. Tras un ensayo previo, tanto él como Spielberg se dieron cuenta de que filmar correctamente el duelo completo llevaría dos o tres días más, un lujo que Ford no podía permitirse en su estado.

«¿Por qué no le pegamos un tiro?»

Fue el propio Ford quien propuso la solución durante el trayecto de hora y media hasta la localización: «Steven, ¿por qué no le disparamos a este [hijo de perra]?», a lo que Spielberg respondió al instante: «Dios, yo estaba pensando lo mismo». La escena se rodó tal cual, con Indiana disparando sin más ceremonia, y la producción terminó ese día directamente un día y medio por delante de calendario.

Un final agridulce para el otro actor de la escena

El cambio de planes dejó a Terry Richards, que llevaba meses de entrenamiento en esgrima para su gran momento, con apenas unos segundos de pantalla. Ford ha reconocido sentirse «terriblemente apenado por él», consciente de que la broma improvisada por una indisposición estomacal eclipsó por completo el trabajo del especialista. En el primer pase de la película ante público, la escena provocó unos diez segundos seguidos de carcajadas: la productora nunca imaginó que un intestino delicado acabaría dando uno de los gags más celebrados de la historia del cine de aventuras. Con el tiempo, tanto Ford como Spielberg han repetido la anécdota como uno de sus ejemplos favoritos de cómo un problema de rodaje, resuelto con sentido común y algo de humor negro, puede acabar mejorando la película por encima de lo que cualquier guion había previsto sobre el papel.