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El salto al vacío con el que empieza ‘GoldenEye’ es real: un especialista se lanzó de verdad desde 220 metros para rodarlo

Ni pantalla verde ni muñeco articulado: la escena que abre la primera película de Pierce Brosnan como James Bond es un salto de bungee real, filmado en una sola toma desde una presa suiza, y que en su momento fue el más alto jamás rodado desde una estructura fija.

El salto al vacío con el que empieza 'GoldenEye' es real: un especialista se lanzó de verdad desde 220 metros para rodarlo

Presa de Contra (Verzasca), Suiza

La secuencia que abre ‘GoldenEye’ (1995), la primera película de Pierce Brosnan como James Bond, es también una de las escenas de acción práctica más extremas jamás rodadas en la saga: un salto al vacío de más de 220 metros desde la presa de Contra, en el valle suizo de Verzasca, hecho de verdad por un especialista y sin ningún efecto digital de por medio.

Un récord Guinness en una sola toma

El salto lo realizó el especialista británico Wayne Michaels, que se lanzó desde lo alto de la presa alcanzando cerca de 160 km/h de velocidad en la caída. En el momento del rodaje, en 1995, se convirtió en el salto de bungee más alto jamás filmado desde una estructura fija, un récord reconocido por el libro Guinness de los récords y que en 2002 fue votado como el mejor gag de acción de la historia del cine.

Lo más llamativo es que todo se resolvió en una única toma: seis cámaras colocadas en distintos puntos de la presa grabaron el salto de forma simultánea, y todas funcionaron correctamente a la primera. No hubo ni doble intento ni margen de error.

Pierce Brosnan

Dos semanas de preparación para 15 segundos de película

Detrás de esos pocos segundos de metraje hubo dos semanas enteras de preparación, coordinadas por el especialista Simon Crane junto al propio Michaels, con el asesoramiento de Oxford Stunt Factory, pioneros del bungee moderno. En el rodaje había también un equipo médico de trauma esperando sobre el terreno y un helicóptero de emergencia sobrevolando la zona por si algo salía mal.

El mayor riesgo no era la caída en sí, sino el rebote posterior de la cuerda elástica: si el cálculo fallaba, Michaels podía terminar golpeándose contra la superficie inclinada de la presa. Para evitarlo, tuvo que mantener una posición de salto de trampolín perfecta durante toda la caída, controlando su trayectoria para alejarse de la pared en todo momento. «Tenía que hacer un salto de trampolín perfecto desde lo alto de la presa, a más de 200 metros», recordaría el propio Michaels años después. Antes del salto real, el equipo probó el cálculo del rebote con un tronco de árbol en lugar de un muñeco articulado, ante la falta de un maniquí de pruebas suficientemente sofisticado para simular el peso de una persona.

Una imagen que quedó grabada en la saga

El resultado, con la cámara siguiendo a Bond en caída libre hasta detenerse a escasos metros del suelo, se convirtió de inmediato en una de las imágenes más reconocibles del regreso de la saga tras seis años de parón, y en la carta de presentación perfecta del Bond de Brosnan: una vuelta a la acción práctica y arriesgada después de que ‘Licence to Kill’ cerrara la etapa de Timothy Dalton en 1989. La presa de Verzasca sigue siendo hoy un destino real de turismo de aventura, donde cualquiera puede repetir —con mucho más margen de seguridad que Michaels en 1995— el salto que abrió la era Brosnan de James Bond.