‘Annie Hall’ (1977) es, para buena parte de la crítica y del propio Woody Allen, la mejor película de su carrera: ganó cuatro Oscar, incluido el de mejor película, superando en esa categoría a ‘La guerra de las galaxias’. Lo que muy pocos espectadores saben es que la historia de amor entre Alvy Singer y Annie Hall que llegó a los cines es, en realidad, el resultado de una operación de rescate casi total sobre una película completamente distinta que nunca llegó a existir tal y como se concibió.
‘Anhedonia’, la película que Woody Allen nunca terminó de rodar
El proyecto que Allen empezó a escribir junto a Marshall Brickman a finales de 1976 se llamaba ‘Anhedonia’ — un término clínico que designa la incapacidad de sentir placer. No era una comedia romántica centrada en una pareja, sino un relato mucho más disperso y ambicioso sobre un cómico de monólogos de cuarenta años que, en plena crisis de la mediana edad, repasaba todos los amores de su vida. El propio título ya avisaba de que el tono iba a ser mucho más introspectivo y oscuro que el de cualquier comedia convencional de la época.
Un vecino muerto, un viaje a la Alemania nazi y una partida de baloncesto con filósofos
El guion y el material rodado para ‘Anhedonia’ incluían tramas que hoy resultan casi irreconocibles para cualquiera que solo conozca ‘Annie Hall’. Había una trama completa de misterio: Alvy y Annie volvían de ver una película y descubrían que un vecino había muerto en circunstancias que parecían sospechosas, un hilo narrativo que recorría buena parte del metraje original. También se rodó una escena de fantasía en la que Alvy jugaba al baloncesto contra jugadores reales de los New York Knicks —Bill Bradley, Walt Frazier y Earl Monroe— mientras él mismo aparecía acompañado por filósofos como Kant, Nietzsche y Kierkegaard. Otra secuencia llevaba a Alvy a la Alemania nazi, describiendo cómicamente su propia incapacidad para resistir la tortura. Había apariciones de Richard Nixon, una recreación del Jardín del Edén con Shelley Duvall, un pasaje ambientado en clave de cine en blanco y negro que parodiaba ‘La invasión de los ladrones de cuerpos’, y toda una subtrama sobre las anteriores parejas de Alvy que el montaje final redujo a apenas un puñado de escenas.
Según el propio Allen, buena parte de ese material rodado y descartado fue destruido. Sin embargo, la existencia de fotografías de rodaje, guiones de distintas fases del proyecto y testimonios del equipo ha llevado a más de un investigador de su filmografía a poner en duda que esa destrucción fuera tan completa como el propio director ha dado a entender — un pequeño misterio, dentro del misterio mayor de cómo una película tan distinta terminó convertida en otra completamente diferente, que nunca se ha resuelto del todo.
El montaje que salvó la película
La transformación ocurrió por completo en la sala de montaje. El editor Ralph Rosenblum, junto a Brickman, el director de fotografía Gordon Willis y el productor Charles H. Joffe, llegaron a la misma conclusión tras ver el primer ensamblaje del material: la película solo cobraba vida de verdad en las escenas centradas en la relación entre Alvy y Annie. El propio Rosenblum describió después aquel primer montaje como una versión de dos horas y veinte minutos —casi el doble de la duración final de 93 minutos— y ha contado que Allen no dudó en sacrificar buena parte de los primeros veinte minutos de metraje con tal de que el personaje de Annie apareciera antes en la historia. El título cambió por presión directa de United Artists, la distribuidora, que no veía manera de vender comercialmente una película llamada ‘Anhedonia’.
No todo lo rodado para la versión original desapareció sin dejar rastro: algunas ideas sobrevivieron transformadas dentro de la película final, como la escena en la que Alvy se imagina convertido en personaje de dibujos animados dentro de la habitación de Blancanieves, o los momentos en los que rompe la cuarta pared para dirigirse directamente al espectador — un recurso que, aplicado con precisión quirúrgica a la nueva estructura centrada en la pareja, terminó siendo una de las señas de identidad más citadas e imitadas de toda la carrera de Allen.
De una posible película fallida al Oscar a mejor película
El resultado de aquella reconstrucción casi total en montaje —una comedia romántica ligera, centrada casi exclusivamente en dos personajes, con estructura no lineal y ruptura constante de la cuarta pared— terminó convirtiéndose en una de las películas más influyentes e imitadas de la historia de la comedia romántica. En la 50ª ceremonia de los Oscar se llevó cuatro estatuillas —película, dirección, actriz protagonista para Diane Keaton y guion original—, superando en la categoría de mejor película a ‘La guerra de las galaxias’, el fenómeno comercial de aquel año. Pocas veces una película ha estado tan cerca de no ser la que terminamos conociendo: si el montaje hubiera seguido el camino original de ‘Anhedonia’, probablemente hoy ‘Annie Hall’ se recordaría, si es que se recordara, como una rareza dispersa de los años setenta en vez de como el referente que todavía citan directores y guionistas de comedia romántica casi cincuenta años después.
