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La condición que puso Gene Wilder para aceptar ser Willy Wonka, y que convirtió su entrada en una de las más recordadas del cine

Antes de firmar para 'Willy Wonka y la fábrica de chocolate', Gene Wilder impuso una condición muy concreta sobre cómo debía ser su primera aparición en pantalla.

La condición que puso Gene Wilder para aceptar ser Willy Wonka, y que convirtió su entrada en una de las más recordadas del cine

Hay entradas de personaje que se recuerdan más que la película entera, y la de Willy Wonka en ‘Willy Wonka y la fábrica de chocolate’ (1971) es una de ellas: un hombre que camina apoyado en un bastón, cojeando, hasta que el bastón se le queda clavado entre los adoquines y cae hacia delante… para transformar la caída en una voltereta perfecta y levantarse sonriendo entre aplausos. No fue una ocurrencia del rodaje: fue la condición que Gene Wilder puso para aceptar el papel.

Una cláusula en el contrato, no una sugerencia

Según ha contado el propio actor en varias entrevistas a lo largo de los años, Wilder le dijo a los productores que no haría la película si no le dejaban rodar esa entrada tal cual la había imaginado. No se trataba de un capricho de estrella: la petición llegó a quedar recogida como condición para su contratación, algo inusual para un actor que en aquel momento todavía no era la estrella en la que se convertiría después.

Por qué insistió en algo tan concreto

Wilder explicó su razonamiento con una frase que se ha citado durante décadas: quería entrar cojeando y con bastón para que, en el momento en que lo convirtiera todo en una voltereta, nadie pudiera volver a saber si Wonka decía la verdad o mentía. Esa ambigüedad, sembrada en los primeros segundos de su aparición, es la que sostiene después todo el tono del personaje: un hombre encantador y aterrador a partes iguales, del que el espectador nunca termina de fiarse del todo.

Los niños del reparto no sabían lo que iba a pasar

Lo que hace aún más redonda la escena es que el equipo mantuvo el truco en secreto para el resto del reparto infantil. Julie Dawn Cole, que interpretó a Veruca Salt, contó años después en una entrevista con The Hollywood Reporter que en ese momento pensó «¿ha tenido un accidente?», y que su reacción de sorpresa, como la de sus compañeros, fue completamente genuina. Esas caras de desconcierto real que se ven en pantalla no eran actuación: eran niños viendo por primera vez, igual que el público, algo que no se esperaban en absoluto.

Un truco que sigue funcionando

Más de cinco décadas después, la escena se sigue citando como ejemplo de cómo una sola decisión de un actor puede definir a un personaje antes incluso de que pronuncie su primera frase. Wilder, que en su día casi rechaza el papel, terminó convirtiendo esos pocos segundos de bastón y voltereta en la tarjeta de presentación más recordada de toda su carrera.