Gwyneth Paltrow ha vuelto a hablar, de forma poco habitual para ella, de su relación real con Brad Pitt a mediados de los años 90 — una historia que empezó, de manera casi literaria, en el mismo rodaje donde ambos interpretaban a un matrimonio: el thriller de David Fincher ‘Seven’ (1995).
De fan a pareja de rodaje
Paltrow ha contado que su interés por Pitt empezó mucho antes de conocerlo, viéndolo en ‘Thelma & Louise’ (1991): «Ese es el hombre más guapo», pensó entonces. Cuando finalmente coincidieron en el set de ‘Seven’, interpretando a Tracy y David Mills, la conexión fue inmediata. «Tuvimos como un flechazo», ha explicado la actriz. «Fue una pasada. Fue muy divertido».
Ocho años de diferencia, en 1994
Pitt tenía 31 años cuando empezaron a salir en 1994; Paltrow, 22 — ocho años de diferencia que, según ha reconocido ella misma, fueron parte de lo que hizo la relación tan intensa en su momento. La pareja se comprometió en 1996, apenas un año después del estreno de ‘Seven’, antes de romper su compromiso en junio de 1997.
La «vergüenza extra» de una ruptura muy pública
Casi treinta años después, Paltrow ha admitido que todavía recuerda la «vergüenza extra» que sintió tras aquella ruptura. Según ha explicado, ella misma no estaba preparada para el matrimonio en aquel momento, mientras que Pitt tenía más claro lo que quería — y la enorme atención mediática que rodeó tanto el compromiso como la ruptura convirtió lo que ya era una separación dolorosa en algo todavía más grande de lo que hubiera sido en circunstancias normales.
Pese a cómo acabó la historia, Paltrow ha insistido en que sigue considerando a Pitt «un gran tipo», con quien mantiene amistad hasta hoy.
