La acogida de una nueva producción en un certamen cinematográfico suele consolidar una tendencia unánime, pero el estreno mundial en el Festival de Venecia de Father Joe ha roto cualquier consenso previo. La película dirigida por Barthelemy Grossmann y escrita por Luc Besson se proyectó el pasado 5 de septiembre de 2026 fuera de competición, generando reacciones completamente encontradas. Lejos de debatir sobre los excesos visuales de la propuesta, el foco de la discordia se ha situado exclusivamente en el trabajo interpretativo de su pareja protagonista y, de manera muy específica, en la aportación del veterano actor Al Pacino.
Un vicario justiciero en el Nueva York noventero de Luc Besson
La trama de esta producción traslada al espectador a un entorno urbano muy particular y estilizado dentro de la ficción. El actor Kiefer Sutherland encarna a un vicario con métodos expurgatorios que se arma hasta los dientes en un Nueva York de los años noventa completamente ficticio. Su misión principal consiste en diezmar sistemáticamente los diferentes escalafones de una organización criminal hasta alcanzar la cúspide. Todo ello se construye mediante una mezcla evidente de acción desmedida, trazos de humor negro y un pastiche constante del cine de mafiosos tradicional. En la cima de esa estructura delictiva se sitúa el jefe criminal Gio Falcone, un rol asignado a Al Pacino que ha dinamitado las opiniones de la crítica especializada acreditada en el certamen italiano.
El elogio a la contención desde las páginas de Deadline
Frente a la estridencia visual que impregna gran parte del metraje, algunos medios han sabido encontrar virtudes en los pasajes más sobrios de la función. Desde Deadline publicaron una reseña el mismo día del estreno donde se valora positivamente la estrategia interpretativa del ganador del Óscar. El texto defiende sin ambages que el intérprete mantiene los pies en la tierra en medio del desmadre general. Su análisis lo resume así: «Al Pacino es prácticamente lo único que no se pasa de rosca aquí, cediendo generosamente el protagonismo a Kiefer Sutherland». Para este sector de la crítica, esa decisión de mantenerse en un segundo plano aporta un contrapeso muy necesario frente a la acumulación de disparates visuales que propone el guion de Luc Besson.
La acusación de apatía y falta de material en TheWrap
En el extremo opuesto se sitúan las valoraciones que han interpretado esa misma contención como un síntoma alarmante de desinterés artístico. El crítico Siddhant Adlakha firmó una reseña en TheWrap el 5 de septiembre a las 14:50 horas donde ofrece un punto de vista diametralmente opuesto. El artículo sostiene que el personaje del mafioso transita por la pantalla de una manera excesivamente aletargada. El propio titular de la pieza ya lo adelanta: «Al Pacino dormita a lo largo de una comedia de acción ocasionalmente divertida». La reseña añade, sobre el personaje de Gio Falcone: «interpretado por Al Pacino, que, quizás por falta de material, hace un papel sin ganas».
Dos lecturas irreconciliables para un estreno fuera de concurso
La brecha abierta entre ambos análisis demuestra que la recepción de los iconos cinematográficos depende hoy tanto de sus propias decisiones en pantalla como de las expectativas del crítico. Mientras unos aplauden la prudencia de un veterano que prefiere no competir con el volumen de la función, otros perciben desidia donde solo hay economía de recursos. Este debate tan polarizado sitúa al debut de Barthelemy Grossmann en una posición incómoda pero de indudable interés comercial. La presencia de Ever Anderson en el reparto completa un elenco que continuará dando que hablar en las salas de cine y en las futuras plataformas de distribución conforme la película comience su recorrido internacional tras su paso por el Lido.
