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‘Tiempos de ilusión’ lleva a Louis Garrel y Camille Cottin al París de 1985 para contar cuándo dejamos de creer que los adultos lo saben todo

Los directores de <em>Intocable</em> regresan con una comedia familiar estrenada en España el 30 de octubre. Vincent está a punto de cumplir trece años y descubre que crecer también significa mirar de otra manera a sus padres.

Tiempos de ilusión ya está en los cines españoles y cuenta el paso hacia la adolescencia de Vincent, un chico que pronto cumplirá trece años, en la periferia de París en 1985. Olivier Nakache y Éric Toledano dirigen esta comedia dramática con Louis Garrel y Camille Cottin como los padres de una familia que discute mientras intenta seguir adelante. El protagonista empieza a preguntarse quién quiere ser justo cuando descubre que los adultos de su casa tampoco tienen resueltas las cuestiones que él consideraba más sencillas: cómo convivir, cómo entenderse y cómo decidir qué merece la pena.

De qué trata Tiempos de ilusión y qué familia encuentra Vincent en casa

Tiempos de ilusión sigue a un adolescente entre sus primeras decisiones propias y los conflictos de sus padres. Vincent vive con un hermano mayor que apenas le presta atención y con una pareja absorbida por sus dificultades. La sinopsis de la película coloca la identidad, la amistad, la religión y el deseo entre las preguntas que empiezan a ocuparlo. No necesita abandonar su barrio para entrar en un mundo distinto: basta con que cambie su manera de interpretar lo que ya conoce y de relacionarse con las personas que siempre han estado allí.

El reparto reúne a Louis Garrel y Camille Cottin como Yves y Sandrine, los padres del protagonista, junto a Pierre Lottin, Alexis Rosenstiehl y Jeanne Lamartine. La estructura familiar permite que convivan varias etapas de la vida dentro de una misma historia. Para un hijo, un problema puede parecer pequeño cuando se compara con las preocupaciones de los mayores; para quien lo atraviesa por primera vez, puede ocuparlo todo. Esa diferencia de escala ofrece un terreno especialmente fértil para la comedia y para los malentendidos que nacen sin mala intención.

La llegada de Anne-Karine, una compañera del colegio, introduce el primer interés amoroso en el recorrido de Vincent. La crítica publicada por Laura Zurita el 31 de octubre describe una historia inspirada en vivencias de sus directores, sin identificarla como la reproducción exacta de la infancia de ninguno de ellos. La distinción importa: la memoria puede aportar ambientes y sensaciones, pero la ficción los reorganiza. El resultado no necesita funcionar como un álbum privado para que otros espectadores reconozcan la vergüenza, la curiosidad o el deseo de parecer mayores.

Por qué descubrir las dudas de los padres cambia la adolescencia

Descubrir que los padres también dudan cambia la relación con la autoridad y con la propia incertidumbre. Durante la infancia, muchas respuestas parecen existir simplemente porque alguien mayor puede darlas. La adolescencia introduce una sospecha distinta: quizá las personas que deciden tampoco estén seguras. La premisa de la película permite mirar ese descubrimiento desde dos direcciones. Un hijo empieza a reconocer los límites de sus padres, mientras los adultos deben convivir con una mirada que ya no acepta sus explicaciones de la misma manera.

El humor de una comedia familiar puede nacer precisamente de esa falta de sincronía. Los adultos continúan viendo a un niño cuando el niño ya está intentando ensayar otra identidad. El adolescente pide independencia, pero puede necesitar consuelo pocos minutos después. Ninguna de esas posiciones tiene por qué ser falsa. Crecer no consiste siempre en sustituir una etapa por otra de forma ordenada; a menudo significa mantener necesidades contradictorias mientras aprendemos a nombrarlas y a negociar con quienes comparten nuestra vida cotidiana.

La ambientación en 1985 permite además observar el crecimiento sin dar por supuesto el paisaje tecnológico actual. La distancia no convierte automáticamente el pasado en un lugar mejor. Sirve para recordar que los instrumentos cambian, pero no eliminan el problema de pertenecer a un grupo, expresar un deseo o sentirse fuera de sitio. Una película sobre otra época puede resultar cercana cuando encuentra esas tensiones y evita reducir la experiencia a una colección de recuerdos reconocibles únicamente para quienes estuvieron allí.

Tiempos de ilusión propone este fin de semana una alternativa de comedia y drama al cine de Halloween. Su punto de partida no es una amenaza sobrenatural, sino la pérdida de una certeza doméstica: creer que los mayores saben cómo funciona la vida. Vincent tiene que aprender a mirar a su familia como un conjunto de personas, no solo como los papeles que desempeñan para él. ¿Recuerdas cuándo comprendiste por primera vez que tus padres también estaban improvisando algunas de las respuestas que te daban?

Lucía Prats

Lucía es la firma de PlotTwist para la actualidad de cine y series: estrenos, cancelaciones, taquilla y todo lo que se mueve en las plataformas.

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