‘Rain Man’ (1988) ganó cuatro Oscar, entre ellos el de Mejor Película, y convirtió el nombre de su protagonista en sinónimo popular de savant. Pero antes de rodarse un solo plano, el proyecto pasó por tres directores distintos y seis guionistas, y estuvo a punto de no llegar nunca a los cines con la forma que hoy conocemos.
Tres directores antes de Barry Levinson
Según recoge Rolling Stone en una entrevista con el propio Barry Levinson, ‘Rain Man’ pasó por tres directores y seis guionistas antes de que él y el guionista Ronald Bass dieran con la versión que finalmente se rodó. El primero en abandonar fue Martin Brest, apenas tres semanas antes de que arrancara el rodaje. Le sustituyó Steven Spielberg, que llegó a trabajar cinco meses en el guion junto a Tom Cruise, Dustin Hoffman y Bass, hasta que tuvo que dejarlo para cumplir un compromiso previo con George Lucas: dirigir ‘Indiana Jones y la última cruzada’ (1989). El testigo pasó entonces a Sydney Pollack, que llegó a fichar a sus propios guionistas y contratar equipo técnico antes de retirarse también del proyecto. Levinson y el productor Mark Johnson recibieron la propuesta a principios de 1988, cuando el rodaje ya estaba encima.
Levinson encontró un guion, según explicó él mismo, con demasiada acción: en uno de los borradores, el personaje de Ray llegaba a construirse una motocicleta desde cero para escapar de una banda. Junto a Bass, reescribió la historia para devolver el peso a la relación entre los dos hermanos, el eje que terminaría definiendo la película.
Ray no es un personaje inventado: es dos personas reales
El guionista original, Barry Morrow, no inventó a Ray de la nada. La idea de que Charlie se convierta en tutor legal de su hermano está basada en algo que el propio Morrow hizo en la vida real: se convirtió en tutor de su amigo Bill Sackter para evitar que este volviera a una institución psiquiátrica. Para construir las capacidades de Ray, Morrow se apoyó en Kim Peek, un hombre al que conoció en 1984 y que, pese a no ser autista —a diferencia del personaje que inspiró—, tenía una memoria descomunal: llegó a memorizar unos 12.000 libros. Cuando Morrow ganó el Oscar al Mejor Guion Original por la película, se lo entregó a Peek, que después dejaba que la gente lo sostuviera en sus apariciones públicas.
Dustin Hoffman fue más allá en su propia investigación: leyó a la autora autista Temple Grandin y al neurólogo Oliver Sacks, estudió un documental sobre el savant Joseph Sullivan —cuya madre terminó siendo consultora de la película y llegó a conocer a Hoffman en el rodaje— y basó, según sus propias estimaciones, el 90% de los diálogos y gestos de Ray en otro hombre autista, Peter Guthrie.
El reparto que pudo haber sido muy distinto
Antes de que Hoffman y Cruise se quedaran con los papeles, Mel Gibson rechazó el personaje de Ray y Mickey Rourke rechazó el de Charlie —el mismo Rourke que ya había dicho que no a Maverick en ‘Top Gun’, el papel que terminaría llevándose Cruise—. La combinación más curiosa que se barajó fue la contraria a la que vimos en pantalla: Bill Murray como Ray y Hoffman como Charlie. Murray declinó la oferta.
La crisis de Hoffman a mitad de rodaje
Pese a toda la preparación, dos semanas después de empezar a rodar Hoffman sintió que no estaba a la altura. «Fue el peor trabajo que había hecho nunca», llegó a declarar a la agencia AP, hasta el punto de sugerir que le sustituyeran por Richard Dreyfuss. El cambio llegó rodando la escena en la que Ray recita de memoria dónde compra su ropa interior —Kmart, en el número 400 de Oak Street, Cincinnati—, el momento en que Hoffman sintió que por fin había encontrado al personaje.
