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Terminé Adolescence en una noche y ahora no puedo pensar en otra cosa

Son las 3 de la mañana. Tengo el portátil todavía abierto encima de la cama y me quedo mirando al techo procesando lo que acabo de ver. Eso es lo que me hizo Adolescence, la miniserie británica que lleva semanas arrasando en Netflix y que, si todavía no has visto, necesito que lo dejes todo ahora mismo.

No es hipérbole. Es que hay series que te entretienen y hay series que te cambian algo por dentro, aunque sea pequeño. Esta pertenece al segundo grupo. Y para explicarte por qué, voy a desglosarte las razones concretas por las que creo que es una de las mejores cosas que ha emitido Netflix en años. No la mejor del catálogo al estilo lista de premios. La mejor en el sentido de que te deja sin palabras.

5 razones por las que Adolescence te va a romper el esquema

  • Cada episodio es un plano secuencia sin cortes, rodado de verdad. No es un truco de edición ni una ilusión. El equipo filmó cada episodio en una sola toma continua, sin trampa. Eso significa que los actores no tenían red. Lo que ves es lo que pasó delante de la cámara ese día. Hay momentos en los que la tensión es tan física, tan real, que te das cuenta de que estás aguantando la respiración.
  • Stephen Graham hace la mejor actuación que vas a ver este año. Graham lleva años siendo uno de esos actores que todo el mundo respeta pero que no siempre llega al gran público. Aquí no hay excusa para no verlo. Interpreta a un padre destrozado con una contención que duele más que cualquier grito. Hay una escena en una sala de interrogatorios que no voy a describir porque merece que la descubras sin saber nada.
  • No te da respuestas fáciles y eso es exactamente lo que necesitabas. La serie plantea preguntas sobre masculinidad, redes sociales, fracaso parental y violencia adolescente sin resolver nada con un lazo bonito. Terminas el último episodio con más dudas de las que tenías al empezar, y eso no es un fallo de guion. Es la decisión más valiente que podían tomar.
  • El episodio tres es el más perturbador que he visto en mucho tiempo. Sin contexto: ocurre casi en su totalidad en una habitación con un psicólogo y un adolescente. Dura casi una hora. No pasa nada en el sentido convencional del término. Y sin embargo es imposible apartar los ojos. El crédito aquí es del guionista Jack Thorne, que entiende que el horror real no necesita música de suspense.
  • Habla de algo que está pasando ahora mismo y no mira para otro lado. Hay series sobre problemas sociales que los usan como decorado. Adolescence no. La conversación sobre la radicalización online de adolescentes varones, sobre los contenidos que consumen y sobre lo que eso produce en el mundo real está en el centro de la historia, no como moraleja al final sino como el motor de todo. Te hace pensar en los chicos que conoces. En los que tienes cerca. Eso es incomodidad productiva.

Por qué ahora es el momento de verla

Sé que cuando una serie se convierte en fenómeno hay una resistencia natural. Que si todo el mundo habla de ella, que si parece hype, que si igual no es para tanto. Te entiendo. Pero en este caso el consenso existe porque la serie lo merece, no porque el algoritmo haya decidido que lo merece.

Adolescence tiene cuatro episodios. Puedes verla en una tarde larga o en una noche si eres como yo y no tienes autocontrol. Lo que no puedes hacer es verla a medias, porque funciona como un todo. El último episodio necesita que hayas vivido los tres anteriores para golpearte como golpea.

Hay pocas veces en las que puedo decir que una serie me ha hecho sentir algo que no esperaba sentir. Esta es una de ellas. No sé si vas a tener pesadillas. Sé que vas a pensar en ella durante días. Y a veces eso es exactamente lo que necesitas de la televisión.