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En ‘Hamnet’, Maggie O’Farrell nunca llama a Shakespeare por su nombre — y esa es la clave de toda la novela

Maggie O'Farrell escribió una novela sobre la familia de Shakespeare sin escribir jamás su nombre. La decisión, lejos de ser un capricho, es la razón por la que 'Hamnet' funciona como funciona.

En 'Hamnet', Maggie O'Farrell nunca llama a Shakespeare por su nombre — y esa es la clave de toda la novela

Ben Sutherland

Hay una decisión en ‘Hamnet’, la novela de Maggie O’Farrell, que resume mejor que cualquier reseña por qué el libro ha vendido más de dos millones de ejemplares en 40 idiomas desde su publicación en 2020: en casi 400 páginas sobre la familia de William Shakespeare, O’Farrell nunca escribe su nombre. Ni una sola vez. Es siempre «el marido», «el padre», «el hijo de John y Mary», «el tutor de latín».

Quitarle el nombre para devolverle la humanidad

La novela reconstruye la vida de Agnes (así llama O’Farrell a quien la historia conoce como Anne Hathaway) y la muerte de su hijo Hamnet, a los once años, probablemente por la peste. Cuatro años después, su padre escribiría una obra titulada ‘Hamlet’ — variante habitual del nombre Hamnet en la Inglaterra isabelina — y la crítica lleva siglos debatiendo qué parte de ese duelo real se coló en la ficción.

Pero el gesto de no nombrarlo no es un adorno estilístico. Es la tesis del libro. Al referirse a él solo por sus papeles familiares, O’Farrell le quita al lector la posibilidad de leerlo como «el genio de la literatura inglesa» y le obliga a verlo como lo que fue en esa casa concreta: un marido que pasaba temporadas fuera, un padre que no llegó a tiempo cuando su hijo se puso enfermo, un hombre que no supo qué hacer con el dolor y acabó metiéndolo en un escenario. La autora ha explicado que le sorprendía lo poco que las biografías se detenían en esa muerte — y la novela entera es una manera de corregir esa ausencia.

Dominio público

Una historia contada desde quien se queda

El verdadero centro del libro tampoco es Shakespeare, sino Agnes: una mujer con conocimientos de herboristería, a medio camino entre lo místico y lo doméstico, que sostiene la casa y a sus otros dos hijos mientras el marido pasa cada vez más tiempo en Londres. La epidemia que se lleva a Hamnet no distingue entre genios y campesinos, y O’Farrell dedica algunas de las páginas más comentadas del libro a narrar, casi en tiempo real, cómo la enfermedad avanza por el cuerpo de un niño de once años.

Esa manera de anteponer el dolor doméstico al mito literario es lo que le valió el Women’s Prize for Fiction y el National Book Critics Circle Award en 2020, además de quedar finalista al Walter Scott Prize de ficción histórica. No es una novela sobre cómo se escribió ‘Hamlet’. Es una novela sobre todo lo que tuvo que pasar antes, en una casa de Stratford-upon-Avon, para que esa obra llegara a existir.

Ahora también en pantalla

La adaptación dirigida por Chloé Zhao, con Jessie Buckley como Agnes y Paul Mescal como el marido sin nombre, acaba de llegar a SkyShowtime con un Oscar y dos Globos de Oro bajo el brazo. Vale la pena ver primero la película o leer primero el libro — funcionan de maneras distintas —, pero conviene saber, antes de empezar cualquiera de los dos, que el hombre más famoso de la historia de la literatura inglesa aparece aquí sin su nombre por una razón muy concreta: para que, por una vez, la historia sea de otra persona.