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Ridley Scott patina con ‘La constelación del perro’, un drama postapocalíptico que se estrella contra su propio guion

A sus casi 90 años, Ridley Scott firma un viaje postapocalíptico donde la belleza visual choca contra un guion profundamente torpe. Las salas de cine en España ya acogen esta ambiciosa y fallida adaptación.

Ridley Scott patina con 'La constelación del perro', un drama postapocalíptico que se estrella contra su propio guion

Un virus letal y una avioneta Cessna son los únicos billetes de supervivencia en un mundo despoblado por la gripe. ‘La constelación del perro’ aterriza en las carteleras españolas avalada por el peso pesado de su director y un reparto lleno de rostros conocidos.

La trama sitúa a Hig y Bangley atrincherados en una granja abandonada tras la hecatombe sanitaria de 2035. El aislamiento de ambos hombres se rompe cuando el protagonista cruza los cielos en busca de vítores y un giro imprevisto le cruza con un ranchero y su hija.

Lo que funciona: Scott todavía sabe filmar

Espinof lo resume bien: la dirección de fotografía de Erik Messerschmidt sostiene con elegancia cada plano y demuestra que la fuerza visual sigue intacta en la mirada de Scott. El trabajo de Josh Brolin aporta una vitalidad muy necesaria mientras Jacob Elordi intenta sostener con puro carisma melancólico un libreto que hace aguas por todas partes.

Lo que no: un guion que no despega

Hipertextual pone el dedo en la llaga: el mayor problema reside en un guion firmado por Mark L. Smith que recurre sin pudor a los tópicos más gastados del género. Los silencios largos provocan un tedio considerable y la falta de construcción del mundo se intenta parchear mediante una exposición torpe basada en diálogos.

Jacob Elordi y Margaret Qualley en ‘La constelación del perro’

Cualquier espectador que busque una renovación del cine de catástrofes saldrá decepcionado ante una recopilación de clichés predecibles. Tampoco ayuda un tercer acto donde el romance inesperado irrumpe con una brusquedad tonal mal integrada en el conjunto.

Es una propuesta pensada exclusivamente para seguidores acérrimos del cine de supervivencia que valoren la factura técnica por encima de la coherencia narrativa. Aquellos que exijan solidez argumental encontrarán un entretenimiento frustrante y anticlimático.

Las costuras del proyecto se rompen porque los personajes parecen sobrevivir por pura casualidad en lugar de por convicción dramática. El talento indudable de su reparto se estrella una y otra vez contra un material de origen incapaz de volar por sí solo.

El resultado final es un ejercicio de estilo vacío que desaprovecha una premisa interesante en favor de la postal bonita. Ridley Scott firma una obra menor que confunde la solemnidad con el simple aburrimiento en la gran pantalla.