Películas

Las 2 películas de Max que esconden secretos de rodaje y contratos imposibles de repetir

A veces entras al catálogo buscando algo al azar y te topas con historias detrás de las cámaras que superan a la propia ficción.

Las 2 películas de Max que esconden secretos de rodaje y contratos imposibles de repetir

Vaya por delante que el catálogo de Max da para perderse un fin de semana entero sin mirar el reloj. Hurgar entre los títulos disponibles suele dejar sorpresas mayúsculas si prestas atención a lo que ocurrió durante sus rodajes. Hoy toca rescatar dos cintas míticas que puedes ver ya mismo y que esconden detalles fascinantes sobre cómo se hicieron.

‘Batman’ (1989)

Tim Burton cambió el rumbo del cine de superhéroes con esta joya gótica protagonizada por Michael Keaton y Jack Nicholson. El movimiento maestro de Nicholson con su contrato sigue estudiándose hoy como una auténtica lección magistral de negociación en la industria del cine. El actor aceptó cobrar un caché inicial más bajo de lo habitual, apenas seis millones de dólares, a cambio de asegurarse un porcentaje directo de la taquilla y de la venta de toda la mercancía de su personaje. Aquel riesgo calculado le reportó una cifra final desorbitada de entre sesenta y noventa millones de dólares, convirtiéndose en uno de los pagos más locos de la historia para un solo papel.

Ver esta película hoy en día sirve para entender que las grandes superproducciones actuales rara vez se atreven a dejar tanto margen a la autoría visual. La decisión de Burton de priorizar la atmósfera oscura frente al cartón piedra conecta directamente con nuestra obsesión actual por desvincular los cómics de los productos infantiles.

Christopher Nolan presentando ‘Origen’ en la WonderCon de 2010

‘Origen’ (‘Inception’, 2010)

Christopher Nolan logró que medio mundo saliera de las salas de cine discutiendo sobre si la peonza seguía girando o no. El propio director ha zanjado el debate real aclarando que la ambigüedad del final es totalmente deliberada y busca transmitir otra cosa muy distinta. Lo que importa al personaje de Leonardo DiCaprio al final de la historia no es comprobar si sigue atrapado en un sueño, sino que ya le da igual porque ha recuperado lo que de verdad le importaba. Ese triunfo emocional por encima de la lógica de la trama demuestra que el cine de grandes presupuestos también puede hablar sobre el duelo y la aceptación personal sin necesidad de infantilizar al espectador.

La Academia de Hollywood reconoció su despliegue técnico concediéndole cuatro premios Oscar, todos centrados en categorías puramente artesanales como la fotografía, los efectos visuales, el montaje de sonido y la mezcla de sonido. Ese reconocimiento de la industria a los aspectos más puramente técnicos consolidó al cineasta británico como uno de los nombres imprescindibles del siglo XXI.