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El mito sobre HAL 9000 que ni Kubrick ni el propio autor de la novela consiguieron enterrar del todo, 58 años después

Pocos ordenadores de ficción han generado tanta paranoia colectiva como HAL 9000, la inteligencia artificial de ‘2001: Una odisea del espacio’ (1968).…

El mito sobre HAL 9000 que ni Kubrick ni el propio autor de la novela consiguieron enterrar del todo, 58 años después

Pocos ordenadores de ficción han generado tanta paranoia colectiva como HAL 9000, la inteligencia artificial de ‘2001: Una odisea del espacio’ (1968). Y pocas leyendas urbanas del cine han demostrado ser tan resistentes a su propio desmentido oficial como la que rodea su nombre: la teoría de que HAL es, en realidad, IBM con cada letra desplazada una posición hacia atrás en el alfabeto (I-1=H, B-1=A, M-1=L).

Una coincidencia que avergonzó a sus propios creadores

Tanto Stanley Kubrick como Arthur C. Clarke, coguionista de la película y autor de la novela homónima, negaron en repetidas ocasiones que el nombre fuera un guiño deliberado a IBM. Según explicó el propio Clarke por escrito, HAL corresponde a las siglas de Heuristically programmed ALgorithmic computer (‘ordenador algorítmico programado heurísticamente’), y la coincidencia con IBM no se les pasó por la cabeza durante la escritura.

El motivo por el que ambos se apresuraron a desmentirlo tiene una razón muy concreta: IBM había colaborado activamente en la producción de la película, aportando asesoramiento técnico sobre cómo debía verse y sonar un ordenador de ese tipo en el futuro. El logo de la compañía aparece de hecho en uno de los paneles de la nave Discovery One, y su nombre figura en los títulos de crédito como asesora técnica. Una asociación deliberada entre HAL e IBM habría sido, como reconoció Clarke, tan de mal gusto como contraproducente para una empresa que les había echado una mano.

Fotografía oficial de rodaje de ‘2001: Una odisea del espacio’ (1968)

Un desmentido que nunca terminó de calar

Cartas y declaraciones de Kubrick, sacadas a la luz años después de su muerte, confirman que el director era consciente de la coincidencia y que la consideraba justamente eso, una coincidencia incómoda, no una broma escondida. Pese a ello, la teoría del desplazamiento alfabético sigue siendo, más de medio siglo después del estreno de la película, una de las anécdotas de cine más repetidas en listas, artículos y conversaciones sobre ciencia ficción, normalmente sin mencionar que sus propios autores la desmintieron por escrito.

Es un caso curioso dentro del cine clásico: no se trata de un misterio sin resolver, como el del rótulo de otras películas, sino de una respuesta oficial que existe, está documentada y que, aun así, no ha conseguido imponerse sobre la versión más atractiva de la historia. HAL sigue siendo, para buena parte del público, el ordenador que escondía una crítica silenciosa a IBM dentro de su propio nombre, aunque quienes lo crearon insistieran en que nunca fue así.

Por qué la leyenda sigue viva

Parte de la razón por la que la teoría ha sobrevivido tan bien es la propia reputación de ‘2001’ como película meticulosamente calculada hasta el último detalle: decorados diseñados con asesores de la NASA, una precisión técnica que se adelantó años a su tiempo y un guion que Kubrick reescribió obsesivamente junto a Clarke durante meses. En ese contexto, resulta más fácil creer que un director tan detallista escondió un mensaje deliberado que aceptar que, simplemente, coincidieron dos acrónimos. La leyenda de HAL, al final, dice tanto sobre la fama de Kubrick como sobre el propio ordenador que inventó.