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Acabo de releer ‘Frankenstein’ y sigo sin poder creer que lo escribiera una chica de 18 años en un concurso de fin de semana

Mary Shelley inventó la ciencia ficción moderna casi por accidente, encerrada en una casa junto al lago Ginebra con Lord Byron durante el peor verano de la historia reciente de Europa.

Acabo de releer 'Frankenstein' y sigo sin poder creer que lo escribiera una chica de 18 años en un concurso de fin de semana

Portada de la edición de Alianza Editorial

Cada vez que alguien me dice que ‘Frankenstein’ es un tostón de instituto, le cuento cómo se escribió y cambia la cara en cinco segundos. Porque la historia real detrás de este libro es más loca que la mayoría de las novelas que se publican hoy, y encima es 100% verificable.

Verano de 1816. Mary Wollstonecraft Godwin (todavía no se apellidaba Shelley) tiene 18 años y está pasando unos días en una villa junto al lago Ginebra, en Suiza, con su pareja Percy Shelley, con Lord Byron y con el médico de este, John Polidori. El problema es que ese verano fue, literalmente, «el año sin verano»: la erupción del volcán Tambora en Indonesia el año anterior había lanzado tanta ceniza a la atmósfera que las temperaturas se desplomaron en medio planeta. En Suiza llovió sin parar durante semanas, el lago se desbordó y el grupo se quedó encerrado en la Villa Diodati de Byron sin nada que hacer.

Un concurso de fin de semana que salió mal (o muy bien)

Una noche, atrapados por la tormenta, Byron propuso que cada uno escribiera un relato de fantasmas para entretenerse. Es tan real como suena: una especie de reto de escritura creativa entre amigos aburridos, sin ninguna intención literaria trascendental. Polidori acabaría escribiendo ‘El vampiro’, que sentaría las bases del vampiro moderno décadas antes que Drácula. Y Mary, después de varias noches sin que se le ocurriera nada, tuvo lo que ella misma describió después como un «sueño despierto»: vio mentalmente a un estudiante arrodillado junto a la criatura que acababa de ensamblar, viendo cómo cobraba vida. Un astrónomo ha llegado a calcular, a partir de las propias notas de la autora, que esa visión ocurrió entre las dos y las tres de la madrugada del 16 de junio de 1816. Con esa imagen en la cabeza, se despertó y ya tenía la historia.

De relato de fantasmas a la primera novela de ciencia ficción

Lo que empezó como un cuento de terror para pasar el rato se convirtió en una novela completa que Mary tardó meses en desarrollar, incorporando las conversaciones que el grupo tenía sobre galvanismo (la idea, muy de moda en la época, de que la electricidad podía reanimar tejido muerto) y sobre «el principio de la vida». ‘Frankenstein; o, el moderno Prometeo’ se publicó de forma anónima el 1 de enero de 1818, en una tirada minúscula de solo 500 ejemplares repartidos en tres volúmenes. Mary tenía 20 años cuando salió publicado y ni siquiera firmó con su nombre — muchos lectores de la época asumieron que lo había escrito Percy Shelley, porque no concebían que una mujer tan joven pudiera haber escrito algo así.

Mary Shelley, retrato de Richard Rothwell (1840)

El crítico y escritor de ciencia ficción Brian Aldiss defiende que ‘Frankenstein’ es, directamente, la primera novela de ciencia ficción de la historia — no por los monstruos ni el terror gótico, sino porque Victor Frankenstein no usa magia para crear a su criatura: usa método científico, experimentación deliberada y las técnicas de laboratorio más avanzadas de su tiempo. Esa decisión de anclar lo fantástico en la ciencia, y no en lo sobrenatural, es lo que distingue a ‘Frankenstein’ de todo el terror gótico que se escribía antes que él.

Por qué sigue funcionando 200 años después

Lo que más me sigue alucinando cada vez que lo releo es que el libro no trata realmente de un monstruo malvado — trata de un creador que abandona su propia creación en cuanto deja de gustarle el resultado, y de las consecuencias de esa irresponsabilidad. Esa idea envejece bien con cualquier avance tecnológico que dé miedo en su momento, y por eso el nombre «Frankenstein» se sigue usando doscientos años después para hablar de cualquier invento que se le escapa de las manos a su creador.

Si solo lo conoces por las películas con el monstruo verde y los tornillos en el cuello (que no aparecen en el libro, por cierto), te está esperando una sorpresa. ¿Cuál es el libro que más os ha sorprendido al descubrir la historia real detrás de su escritura?