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The Brutalist: Brady Corbet devuelve lo que Hollywood olvidó — épica en VistaVision que rompe el sueño americano

Cuando un sueño se convierte en ruina, y aún así encuentras razón para levantarte. The Brutalist es eso: una película de casi…

The Brutalist 2024 - Adrien Brody como László Tóth, fotograma oficial A24

Cuando un sueño se convierte en ruina, y aún así encuentras razón para levantarte. The Brutalist es eso: una película de casi cuatro horas que no te suelta ni un segundo.

László Tóth es un arquitecto húngaro que sobrevive lo inimaginable — y llega a América con nada salvo su talento y su obsesión de construir algo monumental. Adrien Brody te mira a los ojos desde la pantalla, y ves en él cada fracaso, cada humillación, cada puñado de esperanza. La dirección de Brady Corbet es implacable: VistaVision, 70mm, un formato que no se usaba con este rigor desde los años 50, y que te hace sentir cada sombra, cada silencio.

El Precio del Sueño Americano

No es un filme cómodo. Es hermoso porque duele. Porque Felicity Jones, Guy Pearce y Joe Alwyn crean un mundo donde la elegancia y la crueldad caminan de la mano. Tóth piensa que su arquitectura hablará por él. Descubre que el mundo quiere más que belleza: quiere sometimiento. La cinematografía en VistaVision convierte cada frame en una obra de arte, y cada acto del drama en una lección sobre la fragilidad del sueño.

Lo que hace aún más extraordinario a The Brutalist es cómo se hizo. Brady Corbet rodó esta epopeya de tres horas y media en apenas 33 días, con un guion de 170 páginas y un presupuesto de poco más de 9,6 millones de dólares — una cifra ridícula para una película de este alcance, cuando el promedio de un estudio como A24 ronda los 15 millones. No hay trucos digitales que disimulen la escasez: hay decisiones de cámara arriesgadas, luz natural, y un equipo que creyó en la visión de Corbet incluso cuando el dinero no alcanzaba.

Guy Pearce interpreta a Harrison Van Buren, el magnate que contrata a Tóth para construir un centro comunitario monumental en Pensilvania — y que termina encarnando todo lo que América promete y nunca entrega del todo. La relación entre ambos es el corazón venenoso de la película: mecenazgo que se convierte en control, admiración que se convierte en humillación. Cada escena entre Brody y Pearce es un pulso silencioso por el poder, disfrazado de conversación educada.

La Academia no pudo ignorarlo. The Brutalist llegó a los Oscar con 10 nominaciones y se llevó tres estatuillas: Mejor Actor para Adrien Brody, Mejor Fotografía para Lol Crawley y Mejor Banda Sonora Original para Daniel Blumberg. Guy Pearce y Felicity Jones también sonaron en las categorías de reparto, aunque el premio se les escapó. Pocas veces una película tan personal, tan incómoda y tan larga logra ese reconocimiento sin ceder ni un centímetro en su visión.

A24 ha traído esta joya al cine después de años de desarrollo. Y merece la pena esperar horas, sentarse en una sala oscura, y permitir que László te rompa el corazón con su incapacidad de comprender que el mundo no funciona como sus planos.

¿La viste? ¿Qué precio pagarías por tu sueño? ¿Vale la pena si te pide todo?

Elena Vidal

Elena es la firma de PlotTwist para las recomendaciones y el contenido pensado para conectar, no solo para informar.

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