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Qué ver si quieres espías torpes en vez de perfectos: la temporada 6 de Slow Horses ya está completa

Hay series de espías que te enganchan por la acción y otras que te enganchan por lo contrario: por lo torpes, lo…

Key art oficial de Slow Horses temporada 6, con Gary Oldman (Apple TV+)

Hay series de espías que te enganchan por la acción y otras que te enganchan por lo contrario: por lo torpes, lo amargados y lo profundamente humanos que son sus protagonistas. Slow Horses pertenece a esta segunda categoría, y su sexta temporada — recién terminada en Apple TV+ — es la confirmación de que sigue siendo una de las mejores series de espionaje de la televisión actual.

Gary Oldman vuelve a ponerse en la piel de Jackson Lamb, el jefe flatulento, maleducado y brillante de la Casa de la Ciénaga — el departamento del MI5 donde el servicio secreto británico aparca a los agentes que ha fracasado demasiado como para despedirlos del todo. La temporada adapta dos novelas consecutivas de Mick Herron, Joe Country y Slough House, la sexta y séptima entrega de su saga literaria Slough House — así que si te engancha la serie, tienes un universo entero de libros esperándote después.

El regreso de un personaje que todos daban por muerto

Junto a Oldman repiten Kristin Scott Thomas, Jack Lowden y Saskia Reeves, entre otros, pero el gran gancho de esta tanda es el regreso de Olivia Cooke como Sid Baker, la agente a la que un disparo en la cabeza dejó aparentemente muerta en la primera temporada. Verla reaparecer, con todo lo que eso implica para la trama, es de esos giros que demuestran por qué esta serie mantiene un respaldo crítico tan sólido temporada tras temporada — algo muy poco habitual pasados ya seis años de emisión.

La temporada, de seis episodios, se estrenó el 16 de septiembre y terminó el 21 de octubre, así que llegas justo a tiempo de maratonearla entera sin tener que esperar semana a semana como el resto. El tono sigue siendo el de siempre: diálogos afiladísimos, humor negro casi incómodo, y una trama de espionaje que nunca se toma a sí misma tan en serio como para olvidar que sus protagonistas son, ante todo, un puñado de fracasados brillantes.

Lo que distingue a Slow Horses de la mayoría de ficciones de espías es precisamente eso: no hay gadgets imposibles ni villanos caricaturescos, solo burocracia, rencores internos y gente que comete errores reales con consecuencias reales. Es la antítesis del espía elegante — y precisamente por eso, mucho más adictiva.

La serie lleva años acumulando premios Emmy y BAFTA, y la propia interpretación de Oldman — un actor que ya tiene un Óscar en la vitrina por El instante más oscuro — ha sido motivo de nominaciones constantes. Lo curioso es que Jackson Lamb es, en muchos sentidos, el papel opuesto a Winston Churchill: en vez de grandeza histórica, Oldman construye aquí a un hombre deliberadamente repulsivo, que esconde una lealtad feroz hacia su equipo de inadaptados bajo capas de insultos y malos modales. Es, probablemente, el personaje más divertido que ha interpretado en toda su carrera.

¿Sigues la serie desde el principio o acabas de descubrirla? ¿Te atreves también con las novelas de Herron?

Elena Vidal

Elena es la firma de PlotTwist para las recomendaciones y el contenido pensado para conectar, no solo para informar.

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