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John Milton murió hace 352 años: ‘Es mejor reinar en el infierno que servir en el cielo’

El poeta inglés John Milton murió el 8 de noviembre de 1674, ciego y políticamente derrotado tras la Restauración. Su <em>Paraíso perdido</em> puso esa frase en boca de Satán, y siglo y medio después se convirtió en una de las tres lecturas que más marcaron a la criatura de <em>Frankenstein</em>, de Mary Shelley.

Grabado de Gustave Doré para 'El paraíso perdido', de John Milton: Satán caído

Dictó buena parte de su obra maestra a sus hijas y a varios ayudantes porque ya no podía ver una sola palabra de lo que escribía. John Milton llevaba más de una década ciego cuando terminó Paraíso perdido, el poema épico que publicó en 1667 y que amplió a doce libros en una nueva edición de 1674, el mismo año en que murió, el 8 de noviembre, de gota, en Buckinghamshire.

Por qué la frase más citada del poema la dice el villano

El verso más repetido de todo el poema no sale de la boca de Dios ni de Adán, sino de Satán, recién expulsado del Cielo: «es mejor reinar en el Infierno que servir en el Cielo» («Better to reign in Hell, than serve in Heaven»). Milton, puritano convencido que había defendido por escrito la ejecución de Carlos I, construyó sin pretenderlo uno de los personajes más fascinantes de la literatura inglesa: un ángel caído que prefiere gobernar su propia ruina antes que obedecer, y al que buena parte de la crítica posterior ha señalado como el verdadero protagonista del poema pese a las intenciones religiosas de su autor.

El poema llegó después de que la Restauración de la monarquía en 1660 convirtiera a Milton, que había sido secretario de lenguas extranjeras bajo el gobierno republicano de Oliver Cromwell, en un hombre políticamente derrotado y casi arruinado. Lo compuso dictándolo verso a verso a sus hijas y a varios ayudantes, completamente ciego desde 1652.

Qué libro leyó la criatura de Frankenstein para entenderse a sí misma

Siglo y medio después, en 1818, Mary Shelley abrió Frankenstein con una cita de ese mismo poema —el lamento de Adán ante su creador, del libro X— y convirtió el ejemplar que encuentra la criatura abandonada en uno de los tres libros que la educan por su cuenta, junto a Las penas del joven Werther de Goethe y las Vidas paralelas de Plutarco.

La criatura, sin embargo, no se reconoce en Adán, el primer hombre amado por su creador, sino en Satán, el ángel abandonado y despreciado por el suyo. Que el monstruo de Shelley elija representarse en el villano de Milton, y no en su héroe, dice tanto de Frankenstein como de lo que el propio Paraíso perdido ya había hecho sin proponérselo: convertir al caído en la figura más humana de todo el poema.

Por qué Philip Pullman le puso el título de Milton a su propia trilogía

Casi dos siglos después de Shelley, el escritor británico Philip Pullman volvió a tirar del mismo poema para bautizar su trilogía La materia oscura —His Dark Materials en el original—, un título tomado literalmente de un verso del libro II en el que Satán se detiene al borde del Caos. Pullman no escondió nunca su simpatía por el personaje: su trilogía funciona, en buena medida, como una relectura de Paraíso perdido que invierte la moraleja original y convierte la rebelión en el gesto que merece la pena contar.

La historia, adaptada después en cine y en una serie de HBO y BBC emitida entre 2019 y 2022, nunca podría haber llevado ese nombre sin el poema que Milton dictó ciego en el siglo XVII. Casi 350 años después de su muerte, la frase que puso en boca del villano sigue dándole título a historias que ni siquiera tratan sobre ángeles caídos, sino sobre niños que cruzan mundos paralelos.

Elena Vidal

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