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Maurice Leblanc murió hace 85 años sin imaginar que su ‘caballero ladrón’ acabaría vestido por Netflix

El escritor francés Maurice Leblanc falleció el 6 de noviembre de 1941 en Perpignan. Creó a Arsène Lupin, el ladrón de guante blanco que ha terminado convertido en la obsesión del protagonista de <em>Lupin</em>, una de las series francesas más vistas de la historia de Netflix.

Portada de 'Las confidencias de Arsène Lupin', de Maurice Leblanc

Una neumonía acabó el 6 de noviembre de 1941, en la ciudad francesa de Perpignan, con la vida de Maurice Leblanc. Tenía 76 años y llevaba más de tres décadas viviendo de un personaje que había empezado casi como un encargo menor: un relato corto para una revista que terminaría convirtiéndose en una de las creaciones más longevas de la literatura popular francesa, Arsène Lupin.

Cómo nació un ladrón pensado para competir con Sherlock Holmes

La primera historia de Lupin, L’Arrestation d’Arsène Lupin, apareció en 1905 en la revista Je sais tout. El editor le había pedido a Leblanc un personaje capaz de rivalizar con el éxito de Sherlock Holmes, pero en lugar de copiar al detective, Leblanc hizo lo contrario: convirtió al ladrón en protagonista. Lupin roba, se disfraza, engaña a la policía y resuelve sus propios enigmas con el mismo ingenio que un detective, solo que desde el lado equivocado de la ley.

Ese giro —hacer simpático a quien debería ser el villano— fue la clave de su éxito inmediato en Francia, donde Leblanc terminó escribiendo varias novelas y decenas de relatos protagonizados por Lupin a lo largo de casi cuarenta años, hasta poco antes de su muerte. El personaje tuvo tanta fuerza propia que incluso llegó a cruzarse, en una de las novelas, con un detective llamado deliberadamente «Herlock Sholmès», tras una disputa legal con los herederos de Arthur Conan Doyle que obligó a Leblanc a disfrazar el nombre.

Cómo Lupin saltó de Francia a Japón sin permiso de nadie

El salto más inesperado de Arsène Lupin no fue a la televisión, sino al manga japonés. En 1967, el dibujante Monkey Punch creó Lupin III presentando a su protagonista como nieto del ladrón de Leblanc, mezclando sus rasgos con los de James Bond. Monkey Punch nunca pidió permiso para usar el nombre, y durante años Japón ni siquiera exigía reconocer ese tipo de derechos extranjeros; cuando los herederos de Leblanc finalmente reclamaron, el personaje ya se había popularizado tanto en el país que parte de la saga tuvo que rebautizarse como «Rupan» en otras versiones internacionales para esquivar el conflicto.

Por qué Netflix convirtió a Lupin en una obsesión en vez de una simple adaptación

Ochenta años después de la muerte de Leblanc, Lupin —la serie que Netflix estrenó en 2021 con Omar Sy— no adapta directamente las novelas: las convierte en el objeto de deseo de su protagonista. Assane Diop no es Arsène Lupin, es un lector que ha memorizado sus libros desde la infancia y que construye sus propios golpes imitando las estrategias del personaje de Leblanc, usando la ficción como manual práctico de venganza contra quienes arruinaron a su padre.

Esa decisión narrativa convirtió una adaptación potencialmente anticuada en un fenómeno global: la serie se mantiene, varias temporadas después, como una de las producciones francesas más vistas en la historia de la plataforma. Leblanc no vivió para verlo, pero el ladrón de guante blanco que empezó como encargo editorial en una revista de 1905 terminó generando una obsesión literaria dentro de la ficción que ningún editor de la época habría podido prever.

Elena Vidal

Elena es la firma de PlotTwist para las recomendaciones y el contenido pensado para conectar, no solo para informar.

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