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El mito de por qué ‘El mensajero del miedo’ desapareció de los cines durante 24 años, y lo que en realidad pasó

Durante décadas se dijo que Frank Sinatra retiró la película por la culpa tras el asesinato de Kennedy. La propia hija del actor desmintió esa historia, y lo que ocurrió de verdad tiene más de contrato mal firmado que de tragedia personal.

El mito de por qué 'El mensajero del miedo' desapareció de los cines durante 24 años, y lo que en realidad pasó

Hay leyendas de Hollywood tan bien contadas que sobreviven décadas sin que nadie las verifique. Una de las más persistentes es la de ‘El mensajero del miedo’ (‘The Manchurian Candidate’, 1962), el thriller político de John Frankenheimer sobre un plan comunista para asesinar al presidente de Estados Unidos a través de un soldado hipnotizado. Durante más de veinte años se dio por hecho que Frank Sinatra había retirado la película de la circulación, consumido por la culpa tras el asesinato de John F. Kennedy. La historia es dramática, redonda y casi perfecta. También es, en la parte que más importa, falsa.

Una película sobre matar al presidente, estrenada en el peor momento posible

‘El mensajero del miedo’ llegó a los cines estadounidenses el 24 de octubre de 1962, en plena crisis de los misiles de Cuba, el episodio que llevó al mundo más cerca de una guerra nuclear que ningún otro momento de la Guerra Fría. Contar en ese contexto una trama sobre un complot extranjero para colocar a un asesino a las puertas de la Casa Blanca no era exactamente oportuno, y sin embargo la película fue bien recibida por la crítica, con Angela Lansbury nominada al Óscar por su papel como la madre manipuladora del protagonista. Sinatra, Laurence Harvey y Janet Leigh completaban un reparto que convirtió la cinta en una de las más comentadas de su año. La historia, basada en la novela homónima de 1959 de Richard Condon, arranca en la guerra de Corea, donde una patrulla estadounidense es emboscada y capturada por tropas comunistas; un año después, ya de vuelta en Estados Unidos, uno de los soldados de esa patrulla, el sargento Raymond Shaw (Harvey), resulta ser en realidad un asesino programado mediante lavado de cerebro sin saberlo él mismo, manejado por su propia madre (Lansbury).

El asesinato de Kennedy, y la leyenda que empezó a circular

Un año después, el 22 de noviembre de 1963, Kennedy fue asesinado en Dallas. Sinatra, que había hecho campaña por él en 1960 y era amigo suyo pese a que la relación se había enfriado, quedó, según su propia hija, «muy afectado» por la noticia; estaba rodando ‘Robin y los siete audaces’ cuando se enteró y, según se contó después, «prácticamente desapareció» los días siguientes. Poco después, alguien reparó en que ‘El mensajero del miedo’ —una película sobre un magnicidio— ya no se proyectaba en los cines de Estados Unidos. En una época en la que las películas de éxito podían seguir en cartel más de un año, su desaparición resultaba extraña, y la explicación que empezó a circular fue que el propio Sinatra había ordenado retirar las copias, incapaz de soportar que se siguiera exhibiendo una ficción tan parecida a lo que acababa de vivir el país de verdad.

Lo que contó Tina Sinatra, y lo que dicen los contratos

La versión real, contada por su hija Tina Sinatra a la revista Premiere en 2004, es bastante más burocrática. La película sí dejó de proyectarse, pero la decisión fue de la distribuidora, United Artists, que optó por retirarla por respeto tras la muerte de Kennedy, no por una exigencia de Sinatra. El contrato original que el equipo del actor había firmado con United Artists —a diez años, y bastante desfavorable para ellos— seguía vigente, y no fue hasta 1972 cuando Sinatra recuperó los derechos de la película. Según el distribuidor Michael Schlesinger, responsable de su posterior reedición, los abogados de Sinatra «decidieron recuperar la película para enterrar su propio error» —el mal acuerdo firmado años antes—, no para ocultarla del público. De hecho, la cinta ni siquiera estuvo completamente desaparecida durante esos años: se emitió en televisión estadounidense en 1965 y de nuevo en 1974.

La propia Tina Sinatra fue tajante al desmentir la versión más dramática: «Nunca le oí decir que no quería que nadie volviera a verla», explicó sobre su padre. De hecho, fue el propio Sinatra quien, ya en sus últimos años, empezó a sugerir que la historia merecía un remake —el que finalmente se rodó en 2004, con Denzel Washington y Meryl Streep, y en cuya producción participó activamente su hija.

El regreso a la gran pantalla, 25 años después

El motivo por el que la película volvió a los cines en 1987 tampoco tiene nada de místico: el Festival de Cine de Nueva York organizó una proyección especial para celebrar su 25 aniversario, el pase tuvo mucho éxito, y la MGM/UA, al ver el interés renovado, negoció con Sinatra unos nuevos términos de distribución —esta vez, según Schlesinger, «mucho más justos» que los originales. El reestreno comercial llegó en 1988, y desde entonces la película no ha vuelto a salir de circulación: pasó a vídeo, a laserdisc, a DVD y, finalmente, a Blu-ray, sin que ninguna teoría de la conspiración lograra mantenerla escondida.

Queda, eso sí, una pregunta sin resolver del todo: por qué la leyenda de la retirada «por culpa» prendió con tanta fuerza y duró tantos años sin que nadie la cuestionara en público. Puede que, simplemente, fuera una historia demasiado buena para comprobarla.