Esta soledad se estrena en los cines españoles el 30 de octubre y cuenta las consecuencias de una ruptura, no solamente el momento en que una pareja decide separarse. Javier Giner dirige a Oriol Pla y Marina Salas como Leo y Lorea, dos personas que deben continuar con sus vidas mientras arrastran obligaciones familiares, trabajos inestables y heridas que la separación no resuelve. El punto de partida resulta reconocible porque terminar una relación no significa recuperar inmediatamente el equilibrio. A veces desaparece la pareja y queda al descubierto todo aquello que su presencia ayudaba a sostener.
De qué trata Esta soledad y quiénes interpretan a Leo y Lorea
La película sigue a Leo y Lorea después de cinco años juntos, cuando el vínculo sentimental ya no basta para mantenerlos unidos. Oriol Pla interpreta a Leo, que debe hacerse cargo de su padre enfermo mientras lidia con una desconexión emocional. Marina Salas encarna a Lorea, atrapada entre empleos mal pagados y crisis personales. El guion, firmado por Giner y Luisa Matienzo, coloca la ruptura dentro de unas condiciones materiales concretas: reconstruirse requiere energía, tiempo y apoyos que no siempre están disponibles cuando más se necesitan.
En la entrevista publicada por RTVE el 29 de octubre, Giner explica que durante la escritura comprendió que su película se ocupaba de las consecuencias de la separación. Ese desplazamiento cambia el centro de la historia. El acontecimiento decisivo no tiene por qué ser una discusión definitiva ni una despedida espectacular; puede ser la mañana siguiente, cuando siguen existiendo un padre al que cuidar, un trabajo al que acudir y una casa que se percibe de otra manera. El amor ausente también organiza una vida.
El escenario de Bilbao forma parte de ese regreso a lo cercano. Giner cuenta a RTVE que necesitaba volver a la ciudad que conoce y rodar una película pequeña rodeado de personas queridas. El director ya había trabajado con Pla y Salas en Yo, adicto, y reconoce una continuidad íntima entre ambos proyectos. La nueva ficción no necesita repetir una autobiografía para conservar esa cercanía: el trabajo compartido permite abordar otras experiencias desde una confianza construida antes de encender la cámara.
La presentación en la sección New Directors de San Sebastián sitúa el largometraje dentro del recorrido de un debut cinematográfico. Sin embargo, la novedad del formato no implica empezar desde cero. Giner llega al cine después de una experiencia televisiva y literaria que también examinaba las dificultades de sostenerse. El interés de Esta soledad está en trasladar esa preocupación a dos personajes distintos, sin convertirlos en ejemplos perfectos de superación ni exigirles una respuesta inmediata a todo lo que les ocurre.
Por qué la película habla de cuidados y no solo de desamor
Esta soledad habla de cuidados porque sus personajes no pueden separar el dolor sentimental de las relaciones familiares y de las responsabilidades cotidianas. La enfermedad del padre de Leo introduce una obligación que continúa aunque su vida afectiva se derrumbe. La precariedad de Lorea añade otra dificultad: disponer de voluntad para cambiar no equivale a tener las condiciones necesarias. La película parte así de una tensión concreta entre lo que una persona desea hacer y lo que puede sostener en ese momento.
La familia aparece en las explicaciones de Javier Giner como una estructura capaz de proteger, pero también de condicionar. En su conversación con RTVE, el cineasta se detiene en el peso de las carencias afectivas. La idea resulta fértil porque desplaza la atención de los grandes acontecimientos a las ausencias repetidas: el consuelo que no llega, la cercanía que se da por supuesta o la dificultad de pedir ayuda. No todas las heridas tienen una escena inaugural fácil de señalar.
El personaje de Lorea permite pensar, además, en la diferencia entre estar sola y quedar sin apoyo. La separación puede abrir un espacio propio y, al mismo tiempo, obligar a reconocer dependencias que antes pasaban inadvertidas. Una amistad, una relación familiar o la posibilidad de recibir cuidado no sustituyen mecánicamente a una pareja, pero pueden modificar la manera de atravesar una pérdida. La reconstrucción no siempre consiste en recuperar lo anterior; también puede exigir aprender a relacionarse de otra forma.
El estreno de Esta soledad, distribuida por Filmax, propone mirar el después de una ruptura sin reducirlo a una carrera hacia una nueva historia de amor. Leo y Lorea tienen que convivir con aquello que no se arregla al pronunciar una despedida. Ahí reside una pregunta que trasciende su relación: cómo seguir adelante cuando la vida cotidiana continúa exigiendo respuestas y todavía no sabemos qué hacer con lo que sentimos. ¿Qué te parece más difícil después de una ruptura: dejar de compartir una vida o aprender a pedir ayuda para reconstruir la propia?
