Películas

Halle Berry rechazó ser la protagonista de ‘Speed’ porque en el guion que leyó el autobús ni siquiera salía del aparcamiento

El estudio no quería a Sandra Bullock, y Keanu Reeves tampoco era la primera opción para el papel que lo convirtió en estrella. Así estuvo a punto de no existir uno de los thrillers de acción más recordados de los 90.

Halle Berry rechazó ser la protagonista de 'Speed' porque en el guion que leyó el autobús ni siquiera salía del aparcamiento

‘Speed’ (1994) convirtió a Sandra Bullock en una estrella de la noche a la mañana y consolidó a Keanu Reeves como uno de los grandes nombres del cine de acción de los 90. Lo que casi nadie recuerda es que ninguno de los dos era la primera opción para sus papeles, y que el estudio se resistió hasta el último momento a que Bullock formara parte del reparto.

El papel que Halle Berry rechazó sin pensárselo dos veces

El personaje de Annie, la pasajera que termina conduciendo el autobús bomba, se escribió originalmente pensando en Halle Berry, que venía de protagonizar la comedia romántica ‘Boomerang’ junto a Eddie Murphy. Berry dijo que no. Años después, la propia actriz reconoció el motivo con una franqueza poco habitual en Hollywood: «Dije que no, una estupidez», contó a Entertainment Tonight. «Pero, en mi defensa, cuando leí el guion, el autobús ni siquiera salía del aparcamiento». El guion que Berry tuvo en las manos era una versión muy anterior a la que finalmente se rodó, y que se reescribió por completo una vez ella declinó el papel.

Tras la negativa de Berry, el productor Mark Gordon —en su primera gran producción al frente— y la 20th Century Fox pasaron por varias actrices antes de llegar a Bullock. Entre los nombres que se barajaron en algún momento estuvieron Meryl Streep, Kim Basinger y Anne Heche, aunque hoy resulta difícil imaginar a cualquiera de ellas al volante de un autobús saltando por encima de un hueco en plena autopista.

«Fox no la quería»: la resistencia del estudio a Sandra Bullock

Cuando por fin llegó el turno de Bullock, el estudio seguía sin estar convencido. Según recogió la revista Rolling Stone en un perfil de la actriz, fue el debutante director Jan de Bont quien insistió en fichar a una prácticamente desconocida frente a las reticencias de Fox: «Fox no la quería, pero el director novato Jan de Bont sí», resume el propio reportaje. «Tenía una frescura increíble», explicó De Bont sobre su decisión. «De verdad quieres ser su amiga».

Bullock, que hasta entonces solo tenía en su currículum papeles secundarios y varios fracasos de taquilla —además de un pequeño papel junto a Sylvester Stallone en ‘Demolition Man’—, tuvo que pasar por una audición como cualquier otra candidata, algo poco habitual dado lo avanzado del proceso de casting. «Tuve que hacer una prueba para ‘Speed'», recordó ella misma, «para asegurarse de que había química entre Keanu y yo». Años después, la propia actriz resumió lo que aquella apuesta significó para su carrera: «Jan me hizo la carrera, porque confió en mí en su pequeña y tonta película de la bomba en el autobús de la que todo el mundo se reía».

Keanu Reeves tampoco era el plan A

El propio Keanu Reeves, que interpretaba al policía de artefactos explosivos Jack Traven, estaba igualmente lejos de ser la primera opción del estudio para el papel que terminaría relanzando su carrera como estrella de acción. En aquel momento, Reeves venía sobre todo de comedias y dramas de bajo presupuesto, y su nombre no encabezaba ninguna lista de actores de acción consolidados en Hollywood. La decisión de apostar por él, igual que la de apostar por Bullock, terminó siendo una de las mayores sorpresas de la temporada de estrenos de 1994.

Una apuesta que salió mejor de lo que nadie esperaba

Bullock ha descrito rodar ‘Speed’ prácticamente entera dentro de un autobús como «la mejor lección de interpretación» que ha recibido nunca, porque la obligó a mantener cada escena interesante pese al espacio reducido y la falta de variedad de localizaciones. La química entre ella y Reeves, construida a base de escenas físicas rodadas a muy poca distancia el uno del otro, terminó siendo uno de los elementos que más se citan del éxito de la película.

‘Speed’ recaudó más de 350 millones de dólares en todo el mundo con un presupuesto de unos 30 millones, y convirtió de la noche a la mañana a una actriz que el propio estudio no quería fichar en una de las caras más taquilleras de la década siguiente. Berry, por su parte, ha seguido bromeando durante años sobre la decisión que la dejó fuera de una de las películas de acción más rentables de los 90 —aunque, eso sí, compensada de sobra con el resto de una carrera que incluye un Oscar propio.

Lo curioso del caso es que ninguna de las decisiones que terminaron definiendo la película fue, en su momento, la apuesta segura. Un guion rechazado por su primera candidata, una actriz que el estudio no quería y un protagonista que todavía no había demostrado nada como héroe de acción se combinaron, casi por accidente, en una de las fórmulas más efectivas del cine de acción de los 90 —el tipo de historia de casting que, vista con perspectiva, resulta casi tan improbable como la propia premisa de la película: un autobús que no puede bajar de 80 kilómetros por hora sin que estalle una bomba.