Cuando la revista Sight & Sound y el British Film Institute publicaron la macroencuesta Critics’ 50 Greatest Documentaries of All Time el 1 de agosto de 2014, el mundo del cine se detuvo a revisar sus clásicos. Más de doscientos críticos, comisarios, académicos y un centenar de cineastas unieron fuerzas para señalar las obras esenciales del género. Aquel sondeo dejó muy claro que el cine de no ficción no es un simple reflejo de la realidad, sino un lienzo donde experimentar con las formas de contar el mundo. Hoy rescatamos el número uno indiscutible de aquella lista y las tres obras que le pisaron los talones en el podio de los críticos.
‘El hombre de la cámara’, el experimento soviético que redefinió el montaje moderno
El primer puesto de la lista fue para ‘El hombre de la cámara’ (‘Man with a Movie Camera’), una joya muda firmada por el director Dziga Vertov en la URSS en 1929 que acumuló un total de 100 votos. Esta obra prescinde por completo de actores y de cualquier guion narrativo tradicional para seguir un día cualquiera, desde la mañana hasta la noche, en varias ciudades soviéticas como Moscú, Kiev y Odesa. El propio hombre de la cámara que da título a la película es en realidad Mijaíl Kaufman, hermano del propio director, convirtiendo el rodaje en un ejercicio de autorreferencia constante. La cinta funciona también como un ensayo sobre el propio acto de filmar, incluyendo metraje de la sala de montaje donde se edita la misma película que estamos viendo en pantalla. Vertov experimentó sin miedo con la doble exposición, la cámara rápida y lenta, los fotogramas congelados, la pantalla dividida, los ángulos holandeses, los primeros planos extremos, los travellings y la animación. Todo este despliegue conforma un catálogo casi completo de los recursos del montaje moderno, condensados en una época donde el cine sonoro apenas empezaba a dar sus primeros pasos en la industria.
‘Shoah’, el monumental testimonio sin archivo de Claude Lanzmann
La segunda posición del ranking fue para ‘Shoah’, el titánico documental francés dirigido por Claude Lanzmann en 1985 que consiguió 68 votos por parte de los expertos. Esta obra destaca por su descomunal duración de más de nueve horas, variando las fuentes entre los 542 y los 566 minutos de metraje total repartidos a lo largo de su visionado. Lo más llamativo de su propuesta es que está construida enteramente a partir de entrevistas, prescindiendo por completo de un solo fotograma de archivo de la época. Lanzmann tardó aproximadamente doce años en rodar este proyecto, viajando por medio mundo para entrevistar a supervivientes del Holocausto, testigos directos y antiguos oficiales nazis. Algunos de estos encuentros se grabaron en estricto secreto, mientras que otros personajes solo accedieron a hablar con la condición de que no hubiera cámaras presentes durante la charla. El documental incluye testimonios desgarradores de supervivientes del campo de Chelmno, de un fugado de Auschwitz, de testigos del levantamiento del gueto de Varsovia y el estremecedor relato de un oficial de las SS sobre las cámaras de gas de Treblinka.
‘Sans soleil’, el ensayo poético sobre la memoria y las imágenes
El tercer puesto recayó en ‘Sans soleil’ (‘Sin sol’), un ensayo documental francés dirigido por Chris Marker en 1982 que obtuvo 62 votos de los especialistas cinematográficos. La propuesta consiste en una mujer que lee en voz alta las cartas enviadas por un cámara freelance ficticio llamado Sandor Krasna. Este personaje viaja por localizaciones tan diversas como Japón, Guinea-Bisáu, Islandia y San Francisco, reflexionando profundamente sobre el tiempo, la memoria y qué imágenes de nuestra sociedad merecen realmente la pena ser conservadas. Buena parte del segmento americano está rodado precisamente en los mismos lugares de San Francisco donde el cineasta Alfred Hitchcock filmó la mítica ‘Vértigo’. En un alarde de autoría total, el propio Marker se encargó de escribir, rodar y montar la película enteramente él mismo, dotándola de una identidad visual inconfundible que se estrenó internacionalmente bajo el título en inglés de ‘Sunless’.
‘Noche y niebla’, la mirada inquebrantable al horror de los campos
La cuarta posición de este selecto grupo fue para ‘Noche y niebla’ (‘Night and Fog’), un cortometraje documental francés dirigido por Alain Resnais en 1955 que se rodó en varios antiguos campos de concentración situados en Polonia, incluyendo el complejo de Auschwitz. El proyecto se estrenó justo diez años después de la liberación de estos recintos que marcaron a fuego la historia contemporánea de Europa. La gran fuerza de la obra reside en su capacidad para contrastar la escalofriante quietud actual de las ruinas vacías de los campos con el crudo metraje de archivo de la época. El guion de esta pieza estuvo coescrito por Jean Cayrol, quien fuera superviviente de un campo de concentración, aportando una perspectiva humana insustituible. La narración final del cortometraje corrió a cargo de la voz de Michel Bouquet, redondando una de las reflexiones más necesarias sobre el horror que el ser humano es capaz de infligir a sus semejantes.
