Rosemary Harris cumple 99 años el próximo 19 de septiembre, y para buena parte del público sigue siendo, sobre todo, una cara: la de la tía May en la trilogía de ‘Spider-Man’ que Sam Raimi dirigió entre 2002 y 2007. Es una reducción injusta — antes de ponerse ese delantal, Harris ya tenía una de las trayectorias teatrales más premiadas de su generación.
Una carrera construida sobre los escenarios, no sobre Marvel
Harris ganó el Tony a mejor actriz en 1966 por ‘El león en invierno’, donde dio vida a Leonor de Aquitania en Broadway, y sumó nueve nominaciones más al mismo premio a lo largo de su carrera, con obras como ‘Old Times’, ‘The Royal Family’ o ‘Hay Fever’. En 2017 la academia del teatro neoyorquino le concedió el Tony a la trayectoria, el reconocimiento que corona a quienes llevan décadas sosteniendo el oficio desde dentro, lejos de los focos del cine comercial.
En televisión no le fue peor: se llevó un Emmy en 1976 por su interpretación de George Sand en ‘Notorious Woman’, y un Globo de Oro en 1978 por la miniserie ‘Holocaust’. En el cine, su nominación al Oscar a mejor actriz de reparto por ‘Tom & Viv’ (1994) llegó casi una década antes de que el gran público la descubriera como la tía de Peter Parker.
Por qué su tía May sigue siendo un referente
Cuando Raimi la eligió para ‘Spider-Man’ (2002), Harris ya tenía 74 años y siete décadas de oficio a sus espaldas — algo que se nota en la forma en que sostiene al personaje: sin caricatura, con la autoridad tranquila de alguien que sabe exactamente cuánto pesa cada silencio en una escena. Para muchos fans, esa interpretación sigue siendo la referencia con la que comparan a cualquier tía May posterior, precisamente por esa mezcla de ternura y firmeza que rara vez se consigue sin años de escenario detrás.
Con casi un siglo de vida y siete décadas de carrera activa, Rosemary Harris es uno de esos nombres que demuestran que el cine de superhéroes, cuando elige bien, también puede sumar a su reparto a lo mejor del teatro clásico — no como concesión, sino como acierto.
