Una pescadora marginada por su pueblo encarga a un artesano que le construya un marido de mimbre. Esa es la premisa de Wicker, una película de 105 minutos que llega a los cines españoles el 30 de octubre y encuentra en Olivia Colman y Alexander Skarsgård una pareja deliberadamente insólita. El relato parte de una historia de Ursula Wills-Jones y utiliza la fantasía para hablar de deseo, matrimonio, exclusión y convenciones sociales.
La protagonista vive en la periferia de un pueblo costero y soporta burlas constantes. Harta de sus vecinos, acude al artesano local, interpretado por Peter Dinklage, para pedirle una solución extraordinaria. El hombre de mimbre construido por encargo termina siendo mucho más de lo esperado. Su presencia despierta fascinación, celos y agitación en una comunidad que antes despreciaba a la mujer y que ahora observa su felicidad como una amenaza.
¿Qué esconde la historia del marido de mimbre?
La idea funciona como un cuento popular con una lectura contemporánea. La pescadora no recibe la aceptación del pueblo cuando intenta encajar, sino cuando deja de pedir permiso y crea una realidad propia. El marido interpretado por Skarsgård materializa su deseo, pero también expone la hipocresía de sus vecinos. Quienes la consideraban indigna de amor reaccionan cuando ella obtiene una compañía que desafía sus normas.
Los directores y guionistas Alex Huston Fischer y Eleanor Wilson convierten la trama en una combinación de comedia, drama y fantasía. El tono permite que el absurdo conviva con una pregunta seria: hasta qué punto la comunidad decide quién merece afecto y qué forma debe adoptar una relación aceptable. Wicker no necesita presentar un mundo completamente mágico; basta con introducir un solo elemento imposible para mostrar lo frágiles que son las reglas del pueblo.
Olivia Colman parece una elección especialmente adecuada para ese equilibrio. La actriz puede pasar de la vulnerabilidad a la furia y de la solemnidad al humor sin romper la coherencia del personaje. Frente a ella, Alexander Skarsgård aporta una presencia física que vuelve literal la fantasía romántica. Peter Dinklage, Elizabeth Debicki, Nabhaan Rizwan y Marli Siu completan un reparto que amplía el juego social alrededor de la pareja.
¿Por qué Wicker puede ser una de las rarezas del otoño?
La cartelera comercial suele apoyarse en franquicias, adaptaciones reconocibles y géneros fáciles de identificar. Wicker ofrece una fábula romántica para adultos cuyo atractivo reside precisamente en no parecerse a casi nada. La película puede leerse como sátira del matrimonio, como relato sobre una mujer apartada o como cuento sobre el derecho a construir una vida fuera de las expectativas ajenas.
La música de Anna Meredith y la fotografía de Lol Crawley añaden dos nombres relevantes a la propuesta. Crawley ha trabajado en películas de gran personalidad visual, y un entorno costero puede ofrecer el contraste perfecto entre la dureza de la vida cotidiana y la extrañeza de la criatura. La película llega distribuida en España por Vértice Cine.
Su estreno el 30 de octubre también permite incluirla en una semana dominada por Halloween sin que sea una película de terror convencional. Aquí lo monstruoso puede encontrarse en la mirada colectiva y no en el cuerpo artificial. La pescadora y su marido improbable ponen a prueba a un pueblo que parecía tener muy claro quién pertenecía a él y quién debía permanecer en los márgenes. ¿Te atrae la premisa de Wicker o crees que una idea tan singular funciona mejor como cuento corto que como largometraje?
