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Joe Pesci puso una condición para aparecer en ‘Uno de los nuestros’: rodar una escena que ni estaba en el guion

'¿Cómo que soy gracioso?' es la escena más recordada de 'Uno de los nuestros', y no existía en ningún borrador del guion. Joe Pesci se la propuso a Scorsese como condición para aceptar el papel, y se basaba en algo que le había pasado de verdad.

Joe Pesci puso una condición para aparecer en 'Uno de los nuestros': rodar una escena que ni estaba en el guion

Joe Pesci, ganador del Oscar por su papel de Tommy DeVito

Hay escenas de cine que se escriben, se reescriben, se ensayan durante semanas y acaban en la sala de montaje después de veinte tomas. Y hay otras, como la del «¿cómo que soy gracioso?» de ‘Uno de los nuestros’ (1990), que no aparecían en ningún borrador del guion y que existen solo porque un actor puso una condición antes de aceptar el papel.

Una colaboración que ya llevaba diez años rodando

Cuando Scorsese le ofreció el papel de Tommy DeVito, la relación entre director y actor ya tenía casi una década de historia. A mediados de los años 70, Pesci había dado por perdida su carrera como actor y se había puesto a gestionar un restaurante en el Bronx, Amici’s, tras el fracaso comercial de una película de bajo presupuesto, ‘The Death Collector’ (1976). Fue precisamente esa película la que, vista de madrugada en la televisión, convenció a Robert De Niro de recomendarle para ‘Toro salvaje’ (1980), donde interpretó al hermano de su personaje. Una década después, esa misma confianza mutua entre Scorsese, De Niro y Pesci fue la que permitió que una condición tan poco convencional como “incluye esta escena o no hago la película” se aceptara sin discusión.

Un actor que no quería hacer la película

Martin Scorsese ha contado en más de una ocasión —la versión más reciente, en un documental de Apple TV+— que cuando le ofreció a Joe Pesci el papel de Tommy DeVito, el actor no quería aceptarlo. Pesci solo cedió con una condición: que Scorsese incluyera una escena muy concreta, que él mismo le describió y actuó allí mismo. «Dije: es genial, porque realmente le pasó a él. Dije: sé exactamente dónde ponerla. Así que no está en el guion, pero sabía dónde encajaba», ha explicado el director.

Una anécdota real de sus años de camarero

La escena partía de algo que le había ocurrido al propio Pesci de joven, cuando trabajaba como camarero. Le dijo a un cliente —un hombre con conexiones con el crimen organizado— que le parecía gracioso, con intención de hacerle un cumplido. La respuesta no fue la que esperaba: el comentario se interpretó como una posible falta de respeto, y Pesci se encontró en una situación de tensión muy similar a la que después reproduciría Tommy DeVito en la película, cuando le suelta a Henry Hill (Ray Liotta) la pregunta que se ha convertido en una de las más citadas de la historia del cine: «¿Cómo que soy gracioso?».

Martin Scorsese, director de ‘Uno de los nuestros’

El secreto que solo compartían Pesci y Liotta

Para que la escena funcionara de verdad, Scorsese decidió que solo Pesci y Liotta supieran lo que iba a pasar. El resto del reparto en la mesa —incluido Robert De Niro— no tenía ni idea de que Tommy iba a girar de la broma a la amenaza sin previo aviso. El resultado son las caras de incomodidad genuina que se ven en el plano: no es interpretación, es la reacción real de un grupo de actores que no sabían que estaban a punto de presenciar el momento más tenso de la escena. Scorsese aprovechó ese desconcierto real cortando a los rostros de alrededor de la mesa, convirtiendo la incomodidad ajena en parte del lenguaje de la propia secuencia.

Un rodaje abierto a la improvisación

La escena no fue un caso aislado dentro de ‘Uno de los nuestros’: Scorsese ha explicado en varias ocasiones que el rodaje funcionaba como un proceso abierto y colaborativo, en el que el equipo estaba dispuesto a incorporar ideas espontáneas de los actores siempre que encajaran con el tono de la historia. Esa disposición es lo que permitió que Pesci pudiera proponer una escena entera basada en un recuerdo personal y que Scorsese, en vez de descartarla por no estar en el guion, decidiera de inmediato en qué punto exacto de la película iba a funcionar mejor.

Una escena, un Oscar

El riesgo de dejar una escena entera en manos de la improvisación de un actor —algo que Scorsese reconoce que sería impensable en manos de un director más rígido con el guion— salió bien: Joe Pesci ganó el Oscar al mejor actor de reparto por su interpretación de Tommy DeVito, y la escena del «gracioso» se ha convertido en una de las más estudiadas y citadas del cine de gánsteres, muy por encima de cualquier diálogo que hubiera podido salir de un guion cerrado desde el primer día de rodaje.

‘Uno de los nuestros’ se estrenó en 1990 y sigue considerada una de las obras cumbre de Scorsese, en buena parte gracias a momentos como este: no calculados desde un despacho de guionistas, sino nacidos de la memoria de un actor que se negaba a hacer la película sin ellos.