No todas las anécdotas de Hollywood son recientes, y esta lleva circulando desde 1986, cuando ‘Rambo: Acorralado, parte II’ había convertido a John Rambo en una de las figuras más rentables del merchandising infantil de la época: juguetes de acción, ametralladoras de plástico y toda una línea de accesorios militares pensada para niños. A Sylvester Stallone nunca le hizo ninguna gracia.
En una entrevista con el crítico Gene Siskel para el Chicago Tribune, publicada el 18 de mayo de 1986, Stallone contó que alguien le había hecho llegar un camión entero cargado de estos juguetes, con la sugerencia de donarlos a niños enfermos en un hospital o a una organización benéfica como Toys for Tots. Su respuesta fue tajante: «Que lo quiten de mi vista y lo quemen. No lo regaléis».
Por qué se negó
El motivo no era simple mal humor. Stallone consideraba que ‘Rambo’ nunca había sido una película pensada para niños, y que convertir al personaje en un juguete de guerra banalizaba precisamente lo que la saga trataba de contar: las secuelas del trauma de un veterano de Vietnam, no una celebración de la violencia armada. Llegó a decir que ni siquiera dejaría que sus propios hijos jugaran con ellos.
Es una tensión que ha perseguido a la franquicia desde su origen: la primera película, ‘Acorralado’ (1982), es un drama serio sobre el abandono institucional a los veteranos; sus secuelas de los 80 la convirtieron en sinónimo de acción pura, con Rambo como icono de acción ochentero que acabó, para disgusto del propio Stallone, en las estanterías de juguetes junto a G.I. Joe.
Una anécdota que sigue circulando
Casi cuarenta años después, la cita de Stallone a Siskel sigue reapareciendo en artículos y redes sociales como una de esas curiosidades de Hollywood que no pierden gracia con el tiempo, recogida recientemente por medios especializados como JoBlo y SlashFilm, que la atribuyen correctamente a aquella entrevista de 1986 y no a ninguna declaración reciente del actor.
Stallone, que hoy sigue en activo con series como ‘Tulsa King’ y documentales como ‘Sly’ sobre su propia carrera, ha hablado en distintas ocasiones de lo incómodo que le resultó ver reducido a Rambo a un producto de consumo infantil, lejos del personaje dramático que él mismo había escrito y protagonizado.
