Libros

Reseña de ‘La vida que encontré’, de Yessi Morel

Una historia sobre la fertilidad contada con humor y sin filtros: reseña de 'La vida que encontré', de Yessi Morel.

Reseña de 'La vida que encontré', de Yessi Morel

Portada oficial del libro

Una historia sobre la fertilidad contada con humor y sin filtros

No esperaba reírme leyendo un libro sobre tratamientos de fertilidad, y creo que precisamente ahí está una de las mayores virtudes de La vida que encontré. Yessi Morel podría haber escrito un relato completamente dramático —material no le falta—, pero decide contar su historia como probablemente se la contaría a alguien sentado frente a ella tomando un café: sin demasiados filtros, con ironía, enfadándose cuando toca y reconociendo incluso las cosas absurdas que llegó a pensar.

Y eso hace que conectes enseguida con ella. Aquí los embriones sacan «notas», una betaespera convierte a la protagonista en investigadora profesional de síntomas, unas simples inyecciones acaban generando anécdotas familiares y una clínica carísima parece prometer milagros porque tiene mármol y sofás bonitos. Debajo de las bromas, sin embargo, siempre está presente algo mucho más serio: lo rápido que el deseo de ser madre puede terminar ocupándolo prácticamente todo.

El negocio de la fertilidad, sin romanticismo

El libro avanza casi como un diario de batalla. Primero están las pruebas y la sorpresa de descubrir que algo que parecía tan sencillo quizá no lo sea. Después llegan las hormonas, las fecundaciones in vitro, los embriones, las llamadas que pueden cambiarte el día y el dinero que empiezas a gastar cuando sientes que todavía no estás preparada para renunciar. Una de las partes que más me interesó fue precisamente esa mirada poco romántica al negocio de la fertilidad: pagar muchísimo puede comprarte instalaciones estupendas y otro intento, pero no puede comprarte el resultado que desesperadamente deseas.

La segunda mitad me pareció bastante más intensa. Cuando la maternidad deja de ser una posibilidad abstracta y Yessi empieza a imaginar a ese bebé concreto, el libro cambia. Ya no estás leyendo únicamente sobre tratamientos: estás acompañando un vínculo. Por eso las pérdidas posteriores resultan tan difíciles de leer. Hay escenas que se cuentan con muy poca distancia emocional y que pueden ser especialmente sensibles para alguien que haya pasado por algo parecido.

Si tuviera que señalar un punto débil, diría que algunos capítulos reiteran sensaciones que ya hemos entendido: esperanza, miedo, llamada, resultado, caída y nuevo intento. Personalmente no me impidió seguir leyendo, pero sí creo que se podría haber aligerado algo el recorrido.

Un final sin falsas moralejas

Lo que terminó de ganarme fue el final. No convierte la maternidad frustrada en una especie de «todo pasa por algo», ni intenta convencerte de que perder aquel sueño fue positivo. Lo que plantea es mucho más razonable: puedes haber deseado una vida con todas tus fuerzas, no conseguirla y aun así construir otra que también te haga profundamente feliz.

Terminé La vida que encontré pensando que el título está muy bien elegido. No habla de la vida que Yessi quería. Habla de la que finalmente encontró. Y, sobre todo, de aprender a reconocerla como propia.

Es un libro que recomendaría tanto a quien esté atravesando un proceso de reproducción asistida ahora mismo, porque va a reconocerse en casi cada página, como a quien simplemente quiera entender mejor por lo que pasa alguien cercano que está viviendo algo parecido. No es un manual médico ni pretende serlo: es el relato honesto de alguien que decidió contarlo todo, sin suavizarlo, y que encuentra en ese mismo ejercicio de contarlo una forma de reconciliarse con lo vivido.

Ana Ferrer

Ana es la firma de PlotTwist para la crítica cultural: reseñas de libros y críticas de cine de autor, siempre con un ojo puesto en lo que la obra dice del momento que vivimos.

Ver perfil y más artículos de Ana Ferrer