Todavía en plena resaca de la muy alabada Mank, se estrenaba apenas una semana después esta nueva propuesta de Netflix en forma de musical, la cual viene sonando con fuerza en los últimos meses y que partía con un cartel brillante, nada menos que Meryl Streep, James Corden y Nicole Kidman con Ryan Murphy a los mandos.
Sinopsis
En un pequeño pueblo se celebra una junta del AMPA que determina que no se puede celebrar el habitual baile anual debido a que una chica quería acudir con su novia al encuentro.
Al mismo tiempo, un actor y una actriz de Broadway se hunden en el pozo de la desesperación después de que el estreno de su nueva obra sea un rotundo fracaso. Tras lo cual, deciden, en un intento de remontar en popularidad, acudir a ayudar a la chica que ha sufrido el acto de homofobia en su escuela.
Crítica
A pesar de tratarse de una pieza que va de menos a más; de muy mal, casi ridículo, a algo medianamente digno, es incapaz en todo momento de aportar un mínimo de guion a la altura del brilli brilli que usa para numerosas escenas musicales.
La historia parte de dos puntos que incomodarán a un espectador mínimamente exigente: la altura homofóbica a la que queda retratada la escuela, y por extensión explícita Indiana, son difíciles de creer en el año 2020, a la altura de una caverna prehistórica. El punto de partida de los actores tampoco hace presagiar nada bueno, aunque parece divertida la idea de ironizar con la obsesión por los medios y las críticas, en ningún momento mínima credibilidad en la toma de decisiones.
A partir de ahí, tienen lugar un sinfín de actuaciones que sólo gustarán a los amantes del brilli más brilli, que parecen entremezclarse que un puñado de tópicos capaces de disparar en absolutamente todas las direcciones posibles.
Tratando de sostener todo ello queda una Meryl Streep bastante fina e incluso brillante en algún punto, a la que empaña un James Corden sólo empatizable en un par de escenas y que roza lo incómodo en el resto, una Nicole Kidman cuyo papel parece haber sido metido a última ahora y un tipo de dentadura demasiado blanca que parece no tener sentido en nada de lo que hace.
Si bien las subtramas tratan algún tema importante y necesario, como el sufrimiento de la homofobia cuando uno es niño, la película parece empeñada en tirarlo por la borda con resoluciones facilonas y previsibles.
También debe ir directa al saco de películas con un product placement que roza lo burdo que ataca frontalmente la inteligencia del espectador.
¿Debes verla?
Sí: Adoras el baile y la purpurina hasta puntos insospechados.
No: Te parece importante que una película sea mínimamente creíble.
¿Estás de acuerdo con nuestra crítica de The prom? Más abajo te dejamos otras por si quieres leerlas.
