Libros

Llevo años diciendo que ‘Cumbres Borrascosas’ es la novela de amor más incomprendida que existe, y hoy os cuento por qué

Emily Brontë publicó su única novela bajo el nombre de un hombre, la vio recibida con desconcierto por la crítica de su época, y murió un año después sin llegar a saber que había escrito una de las historias más leídas de la literatura en inglés.

Llevo años diciendo que 'Cumbres Borrascosas' es la novela de amor más incomprendida que existe, y hoy os cuento por qué

'Cumbres Borrascosas', edición ilustrada del centenario

Si alguien te ha dicho que ‘Cumbres Borrascosas’ es una historia de amor bonita, te han mentido un poco. Es una historia sobre la obsesión, la venganza y lo que queda de una persona cuando decide que amar y destruir son la misma cosa. Y precisamente por eso la sigo recomendando cada vez que alguien me pide «algo clásico, pero que de verdad me remueva por dentro».

Emily Brontë la publicó en 1847 bajo el seudónimo de Ellis Bell, igual que sus hermanas Charlotte y Anne publicaron como Currer Bell y Acton Bell — los tres nombres empezaban por la misma inicial que la real, pero deliberadamente sonaban a hombre. En la Inglaterra victoriana, una mujer que escribiera algo tan oscuro y tan poco moralizante como esto no iba a tener una acogida fácil, y las tres hermanas lo sabían de sobra.

Un libro que su época no entendió

Y no se equivocaron del todo: la crítica de la época recibió la novela con desconcierto, cuando no con abierto rechazo, precisamente por lo que hoy la hace grande — su violencia emocional, la falta de un héroe con el que sentirse cómodo, un Heathcliff que es a la vez la gran pasión romántica y una fuerza casi destructiva. No hay redención fácil en estas páginas, y eso, en 1847, no era lo que se esperaba de una novela romántica escrita, en teoría, por un hombre llamado Ellis Bell.

Emily Brontë, retrato de su hermano Branwell Brontë (h. 1834)

Murió sin saber lo que había escrito

Lo que a mí siempre me deja sin palabras es lo que pasó después: Emily murió en diciembre de 1848, poco más de un año después de la publicación, sin llegar a ver cómo su única novela se convertía en una de las piedras angulares de la literatura en inglés. Ni siquiera llegó a disfrutar del reconocimiento tranquilo de saber que había escrito algo importante — solo vio, en vida, el desconcierto inicial. Su hermana Charlotte tuvo que viajar a Londres al año siguiente para demostrarle al editor que Ellis, Currer y Acton Bell eran, en efecto, tres personas distintas y no una sola escondida bajo tres máscaras, porque los rumores sobre la verdadera identidad de las autoras no dejaban de crecer.

Por qué sigue funcionando casi dos siglos después

Lo que hace que ‘Cumbres Borrascosas’ no haya envejecido nada es que no pide perdón por lo intensa que es. No suaviza a Heathcliff, no redime a Catherine, no ofrece una moral tranquilizadora al final. Es una novela que confía en que el lector puede soportar una historia de amor que no cura a nadie, y ese riesgo, casi dos siglos después, sigue sin ser habitual.

¿Cuál es el clásico que releíste de adulta y te pareció mucho más oscuro de lo que recordabas de más joven?